En conversación con RCC Radio, Soledad Brítez, representante de ALFALIT, destacó el trabajo que la organización viene realizando y explicó que actualmente uno de los principales focos de atención se encuentra en el distrito de Tava’i, departamento de Caazapá, donde alrededor de 250 jóvenes y adultos tienen nuevamente la posibilidad de acceder a la alfabetización.

Se trata, en muchos casos, de personas que durante su infancia no tuvieron la oportunidad de aprender a leer y escribir y que ahora, siendo adultas, decidieron retomar ese proceso.
UNA RED DE VOLUNTARIOS LLEVA LA ALFABETIZACIÓN A LAS COMUNIDADES
Brítez explicó que ALFALIT trabaja mediante coordinadores y una amplia red de voluntarios que desarrollan los programas de alfabetización durante aproximadamente ocho meses al año, generalmente de marzo a octubre.
Entre los facilitadores se encuentran principalmente docentes jubilados y jóvenes que estudian carreras relacionadas con la educación, quienes trabajan directamente con los participantes en sus propias comunidades.
Los grupos se conforman principalmente en asentamientos y comunidades vulnerables, llegando a familiares, vecinos y otros pobladores identificados por los propios facilitadores.
Uno de los aspectos destacados por la organización es que todos los servicios son completamente gratuitos, incluyendo los materiales utilizados durante las clases.
EL MIEDO Y LA VERGÜENZA SON ALGUNAS DE LAS PRIMERAS BARRERAS
La representante de ALFALIT señaló que uno de los mayores desafíos al inicio consiste en convencer a los adultos de que todavía pueden aprender.
La vergüenza, el temor a las burlas y el miedo al fracaso suelen impedir que muchas personas se acerquen inicialmente a los programas. Al tratarse de adultos que no tuvieron acceso a la educación básica en su momento, algunos consideran que ya es demasiado tarde para comenzar.
Sin embargo, una vez que observan el funcionamiento de los grupos y reciben el acompañamiento de los facilitadores, comienzan a ganar confianza y terminan incorporándose.
Las clases se desarrollan tres veces por semana, generando además espacios de encuentro y acompañamiento comunitario.
NO SOLO ENSEÑAN A LEER Y ESCRIBIR
Otro aspecto central del trabajo de ALFALIT es que la alfabetización se complementa con otros componentes destinados a mejorar las condiciones de vida de las familias.
Entre las actividades se encuentran charlas y prácticas de ahorro, educación sobre derechos humanos, prevención del VIH y talleres vocacionales, donde los participantes pueden aprender habilidades que les permitan generar ingresos desde sus propios hogares.
Según Brítez, estas actividades hacen que los participantes no solo busquen aprender a leer y escribir, sino también formar parte de una comunidad y encontrar nuevas herramientas para salir adelante.
Para muchos, una de las principales motivaciones son sus propios hijos: poder ayudarlos con las tareas, acompañar su educación y convertirse también en un ejemplo para ellos.
ENTRE 600 Y 800 PERSONAS SE GRADÚAN CADA AÑO
El impacto del programa se refleja también en sus resultados. Brítez indicó que ALFALIT logra graduar anualmente entre 600 y 800 personas, correspondientes a los diferentes niveles de formación.
El primer nivel, denominado MIA, comprende contenidos equivalentes del primero al tercer grado. A partir de allí, los estudiantes pueden continuar con la Educación Básica para Jóvenes y Adultos, avanzando posteriormente hacia los niveles correspondientes al cuarto, quinto y sexto grado.
La representante remarcó que desde el primer año los participantes ya culminan aprendiendo a leer y escribir, mientras que en los niveles siguientes profundizan sus conocimientos e incorporan otras áreas, como Matemática.
De esta manera, el trabajo de ALFALIT no se limita a combatir el analfabetismo, sino que busca abrir nuevas oportunidades educativas, sociales y económicas para personas que quedaron fuera del sistema educativo durante su infancia.
La organización mantiene abiertas sus vías de contacto a través de sus redes sociales y página web para comunidades, familias o personas interesadas en llevar el programa a nuevas zonas del país.