La representante paraguaya en reunión extraordinaria de la OEA, embajadora Claudia Escobar, recordó que la política exterior del Paraguay se rige por un compromiso innegociable con la democracia, el Estado de Derecho y la plena vigencia de los derechos humanos, principios consagrados en la Constitución Nacional y en el sistema interamericano, y que han guiado su postura crítica y sostenida frente a la deriva autoritaria venezolana.
El Gobierno paraguayo sostuvo que la salida de quien lideraba una estructura criminal enquistada en el aparato del Estado, calificada como organización terrorista por la administración del presidente Santiago Peña, marca el colapso de un modelo de poder basado en la represión, la corrupción y el crimen organizado.
En ese sentido, expresó su expectativa de que este hecho abra, sin dilaciones ni simulaciones, una transición democrática auténtica, orientada a la restitución plena del Estado de Derecho.
Paraguay subrayó que la crisis venezolana no es coyuntural ni producto de errores aislados, sino la consecuencia directa de una captura prolongada del Estado por una organización criminal transnacional, que utilizó las instituciones públicas para perpetuarse en el poder, desconocer elecciones y someter a la población mediante el miedo y la persecución política.
En este nuevo escenario, el país exigió como condiciones mínimas e ineludibles la liberación inmediata de todos los presos políticos, el retorno seguro de los exiliados y un abordaje urgente de la emergencia humanitaria y migratoria, generada por años de autoritarismo y colapso institucional.
El pronunciamiento recordó que la Carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana no dejan margen a interpretaciones: la democracia representativa y el respeto irrestricto a los derechos humanos son requisitos esenciales para la legitimidad del poder político, y su violación sistemática justifica la acción colectiva de la comunidad internacional.
Paraguay instó a que la transición en Venezuela sea ordenada, pacífica y sin impunidad, priorizando el bienestar del pueblo y contribuyendo a la estabilidad regional, pero advirtió que no habrá paz duradera sin verdad, justicia y reconstrucción institucional.
Como país que logró superar una dictadura y reconstruir su vida democrática, Paraguay puso a disposición su experiencia histórica, convencido de que las transiciones solo se consolidan cuando se sustentan en el diálogo, la memoria y el respeto absoluto a las libertades fundamentales.
Finalmente, el Gobierno paraguayo expresó de manera contundente su alineamiento con el pueblo venezolano, reafirmando que merece vivir en democracia, con dignidad y en paz, y ratificó que continuará trabajando activamente en el ámbito regional e internacional para que Venezuela deje de ser rehén de una dictadura y recupere su libertad.














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