En entrevista con RCC Radio, Tuma recordó que su postura contra el chavismo y el madurismo ha sido constante desde hace años. “Siempre estuve en contra del régimen venezolano, primero de Chávez y después de Maduro. Eso no cambió”, afirmó, al tiempo de lamentar que la comunidad internacional haya reaccionado tarde frente al deterioro institucional y social de Venezuela.
No obstante, advirtió que el rechazo a Maduro no puede justificar el desconocimiento de las normas internacionales, especialmente para países sin poder militar ni económico suficiente para defenderse por sí solos.
EL DERECHO INTERNACIONAL COMO ESCUDO DE LOS PAÍSES PEQUEÑOS
Según Tuma, el derecho internacional no es una cuestión ideológica, sino una necesidad vital para naciones con desventajas estructurales. “Paraguay no tiene poder militar ni económico para enfrentar a sus vecinos. Nuestro único resguardo son las reglas internacionales claras y exigibles”, subrayó.
En ese sentido, alertó que celebrar intervenciones que violan la Carta de las Naciones Unidas puede sentar precedentes que, en el futuro, terminen perjudicando al propio país. “Hoy aplaudimos lo que pasó en Venezuela, pero mañana eso puede volverse contra nosotros”, señaló.
Como ejemplo, planteó escenarios hipotéticos en los que países más poderosos podrían alegar distintas excusas para intervenir en territorios ajenos o apropiarse de recursos estratégicos, como la energía. “¿Quién nos va a defender si un día Brasil o Argentina decide avanzar sobre Itaipú?”, cuestionó.
CRÍTICAS A LA FORMA, NO EN DEFENSA DE MADURO
Tuma fue enfático al aclarar que las críticas apuntan a la forma del procedimiento, no a una defensa del líder venezolano. “Nadie está a favor de Maduro. Todos coincidimos en que su régimen es criminal y dictatorial. Lo que se cuestiona es la violación de las normas internacionales”, afirmó.
Explicó que existen mecanismos legales, como la extradición, para que una persona sea juzgada por otro país. “Si cada Estado decide ingresar a otro territorio y llevarse a quien tenga un proceso judicial, estaríamos avalando la ley del más fuerte”, advirtió.
A su criterio, en el caso venezolano hubo una violación clara a la Carta de la ONU, algo que incluso reconocen muchos países que rechazan al régimen chavista. “No encontré defensas jurídicas sólidas que justifiquen lo ocurrido”, indicó.
RIESGOS GEOPOLÍTICOS Y PÉRDIDA DE AUTORIDAD MORAL
El abogado también alertó sobre el riesgo de que la ONU pierda autoridad moral si no actúa con firmeza en la defensa del derecho internacional. “Si estas normas dejan de respetarse, conflictos como China-Taiwán o Rusia-Ucrania pueden escalar aún más”, advirtió.
Asimismo, expresó su preocupación por el discurso posterior a la intervención, especialmente cuando se habló de “administrar” el país y conducir una transición política. “Ahí ya no se trata solo de narcotráfico. Se empieza a dar fuerza a la idea de otros intereses, como el petróleo”, señaló.
LA POSTURA DE PARAGUAY
Consultado sobre la reacción del Gobierno paraguayo, Tuma consideró que la posición adoptada fue conveniente, aunque compleja, teniendo en cuenta que Estados Unidos es un aliado estratégico, mientras que Brasil es el principal socio comercial del país.
“No es una posición fácil. Hay que condenar la dictadura, pero al mismo tiempo insistir en el respeto al derecho internacional”, sostuvo, señalando que Paraguay debe mantener una postura equilibrada para no comprometer su soberanía futura.
Finalmente, reiteró que defender el derecho internacional no es defender a Maduro, sino defender a Paraguay. “Si no tenemos capacidad de autodefensa, debemos apegarnos a la norma y tener autoridad moral para exigir respeto cuando nos toque”, concluyó.














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