El mensaje de Machado inicia con una advertencia contundente hacia Nicolás Maduro, señalando que, a partir de hoy, enfrenta de manera directa la justicia internacional. Tras la negativa del régimen de aceptar una salida negociada, la líder opositora destaca que el gobierno de los Estados Unidos ha cumplido su compromiso de hacer valer la ley frente a los crímenes cometidos contra ciudadanos venezolanos y extranjeros.
Para la oposición, la legitimidad emana directamente de la voluntad popular expresada en las urnas el pasado 28 de julio. Machado sostiene que es el momento de que la soberanía nacional rija el destino del país para: Restablecer el orden institucional. Liberar a todos los presos políticos. Iniciar la reconstrucción de un país excepcional. Lograr el anhelado regreso de los millones de venezolanos en el exterior.
COMANDANTE EN JEFE
El punto central del mensaje es la exigencia de que Edmundo González Urrutia asuma de inmediato su mandato constitucional. Machado no solo lo reconoce como el presidente electo, sino que hace un llamado directo a la Fuerza Armada Nacional. “Debe ser reconocido como comandante y jefe de la fuerza armada nacional por todos los oficiales y soldados que la integran”.
Este llamado busca que el sector castrense se alinee con el resultado electoral del 28 de julio y respalde la transición democrática. María Corina Machado ha pedido a la ciudadanía mantenerse en un estado de vigilancia, organización y movilización activa.
El mensaje se divide en dos frentes de acción: En el interior del país: Los ciudadanos deben estar preparados para las instrucciones que se comunicarán próximamente a través de los canales oficiales. En el exterior: Los venezolanos en la diáspora tienen la misión de activar a los gobiernos y sociedades del mundo para comprometerlos con la reconstrucción de la nación.
El mensaje concluye con un tono de esperanza y firmeza espiritual, reafirmando el compromiso de seguir adelante «de la mano de Dios» hasta que la transición se concrete. Con la fecha del 3 de enero de 2026 como punto de inflexión, el liderazgo opositor marca el inicio de una etapa definitiva para el retorno de la democracia en Venezuela.













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