La dirigente alemana explicó que la decisión se apoya en el mandato otorgado por el Consejo Europeo en enero, que habilita a la Comisión a poner en marcha de manera provisional el acuerdo a partir de la primera ratificación de un país del bloque sudamericano. En ese contexto, subrayó que la medida es transitoria y que el tratado solo podrá considerarse plenamente concluido cuando el Parlamento Europeo otorgue su consentimiento definitivo, conforme a los tratados comunitarios.
Von der Leyen remarcó que la Comisión mantendrá un trabajo coordinado con los Estados miembros, las instituciones europeas y los sectores involucrados para garantizar una implementación “fluida y transparente” de un acuerdo negociado durante más de 25 años, que dará lugar a un mercado integrado de unos 720 millones de personas. Según afirmó, el pacto permitirá reducir miles de millones de euros en aranceles y abrir nuevas oportunidades para las pequeñas y medianas empresas europeas y sudamericanas.
No obstante, el proceso aún enfrenta un obstáculo jurídico. El Ejecutivo comunitario puede avanzar con la aplicación provisional sin el aval de la Eurocámara, pero la votación final quedará supeditada al pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que debe expedirse sobre la compatibilidad del acuerdo con el marco legal de la UE.
En paralelo, la Comisión incorporó mecanismos de salvaguardia destinados a proteger a los agricultores europeos ante eventuales caídas de precios o aumentos repentinos de importaciones de productos sensibles, una concesión clave para reducir las resistencias políticas y sociales dentro del bloque.
ESPERAN QUE BRASIL Y PARAGUAY SIGAN EL MISMO CAMINO
Tras las ratificaciones de Uruguay y Argentina, la presidenta del Ejecutivo europeo expresó su expectativa de que Brasil y Paraguay sigan el mismo camino en el corto plazo. Para Von der Leyen, este paso confirma la confianza de los socios sudamericanos en un acuerdo que calificó como uno de los pactos comerciales más relevantes de la primera mitad del siglo XXI y una ventaja estratégica para Europa en un escenario global cada vez más competitivo.
El Gobierno de España respaldó de manera explícita la decisión de la Comisión Europea, al considerar que el acuerdo configura “la mayor área de libre comercio del mundo” y abre amplias oportunidades para empresas, productores y trabajadores. Desde el Ministerio de Economía destacaron el papel activo de España durante todo el proceso de negociación y la inclusión de garantías para los sectores más sensibles.
En la misma línea, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, sostuvo que, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre, Europa no puede permitirse retrasos estratégicos, y calificó el pacto como un paso decisivo hacia una UE más autónoma y resiliente.
FRANCIA EXPRESA SU RECHAZO
En contraste, Francia manifestó un fuerte desacuerdo con la decisión del Ejecutivo comunitario. La ministra de Agricultura, Annie Genevard, lamentó públicamente la aplicación provisional del acuerdo y advirtió que será “muy perjudicial”, tanto para el funcionamiento institucional como para el equilibrio político dentro de la UE.
La funcionaria francesa cuestionó que se avance con el pacto mientras sigue pendiente el recurso presentado por el Parlamento Europeo ante el Tribunal de Justicia, y sostuvo que la medida contradice el espíritu que debería prevalecer en las instituciones comunitarias.














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