Según el comunicado oficial, la ofensiva tiene como objetivo impedir que Irán desarrolle capacidades nucleares y frenar acciones que —afirma— ponen en riesgo la seguridad de la población israelí y la estabilidad regional. Israel sostiene que no permitirá que un régimen que durante décadas ha llamado a su destrucción “obtenga armas nucleares ni amenace a la región y al mundo”.
La representación diplomática señaló que en el ataque inicial fueron eliminados el líder supremo iraní, identificado como Alí, y miembros de la cúpula de seguridad y altos mandos militares. Israel calificó la acción como un “golpe decisivo” contra la estructura de poder iraní.
En paralelo, el conflicto se amplió con la participación de Hezbolá, que —según el comunicado— lanzó cohetes hacia el norte de Israel. En respuesta, las Fuerzas de Defensa de Israel ejecutaron ataques a gran escala contra objetivos vinculados al grupo y reforzaron su despliegue militar en la frontera norte.
El gobierno israelí subraya que la operación está dirigida contra el régimen iraní y no contra el pueblo de ese país. Asimismo, destacó la solidez de su alianza estratégica con Estados Unidos y agradeció el respaldo del presidente Donald Trump en este contexto.
Israel reafirmó que actuará con determinación para defender a sus ciudadanos y que la ofensiva seguirá en curso hasta que, según expresó, se elimine toda amenaza a su existencia.














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