La comunicación, que trascendió pasado el mediodía del lunes 7 de enero, inicialmente se creyó de corta duración, pero Petro aclaró que fue considerablemente más extensa —alrededor de una hora o más— y que permitió plantear directamente temas que habían tensado las relaciones bilaterales en los últimos meses.
En medio de un ambiente de crisis diplomática y política entre Bogotá y Washington —agudizado por acusaciones mutuas, sanciones y un fuerte deterioro en la cooperación tradicional entre ambos países— la llamada marcó el primer contacto directo entre Petro y Trump desde que este último asumió la presidencia estadounidense.
Desde la Plaza de Bolívar, ante quienes participaban de una manifestación en defensa de la soberanía nacional convocada por el gobierno colombiano, Petro relató los detalles de la conversación con Trump y destacó que, pese a la dureza de algunos intercambios públicos previos, el diálogo fue respetuoso.
“Hoy hemos hablado por teléfono por primera vez desde que soy presidente. Duró como una hora o más. Trump me dejó hablar; traté de no hablar tanto”, afirmó Petro entre risas y aplausos, enfatizando la intención de restablecer canales de comunicación formal entre los gobiernos.
El mandatario colombiano aseguró que durante la conversación abordó dos temas principales: la lucha contra el narcotráfico y la situación geopolítica en Venezuela, especialmente tras recientes acciones militares en la región y tensiones por la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
PUNTOS DE FRICCIÓN Y GESTOS DE DISTENSIÓN
Petro destacó que, tras meses de tensiones —incluidas sanciones y fuertes críticas públicas entre ambos líderes— la llamada fue un paso para restituir el diálogo entre cancillerías y las presidencias. «Si no se dialoga, hay guerra», dijo, apelando a la historia de Colombia para subrayar la importancia de la diplomacia.
Según el presidente colombiano, en la conversación también hubo referencias a acuerdos sobre acciones conjuntas relacionadas con asuntos de seguridad, incluyendo lo que catalogó como coordinación con Maduro en acciones militares en regiones limítrofes como Catatumbo, aunque esa versión no ha sido confirmada en detalle por Washington.
Petro mencionó también logros de su gestión en materia de lucha contra el narcotráfico, asegurando que se habían extraditado 700 traficantes bajo su mandato, entre ellos, en referencia coloquial, el hermano de una figura política de relevancia nacional.
INVITACIÓN A LA CASA BLANCA Y PREPARATIVOS DEL ENCUENTRO
Tras la llamada, Donald Trump anunció que están arreglando una visita oficial de Petro a la Casa Blanca, en Washington, como parte de un intento por aplacar tensiones y restablecer relaciones diplomáticas de alto nivel.
Fuentes oficiales citadas por Petro señalaron que el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio y la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Villavicencio, están afinando detalles logísticos y protocolarios para que se concrete el esperado cara a cara entre los mandatarios.
Petro calificó la invitación como “una oportunidad para buscar salidas conjuntas a las tensiones diplomáticas”, y se mostró optimista sobre los resultados del diálogo que se avecina.
MIRADA REGIONAL: VENEZUELA Y DIÁLOGO TRIPARTITO
Además de los temas bilaterales, el jefe de Estado colombiano reveló que en la llamada conversó sobre la actual presidenta de Venezuela —Delsi Rodríguez, recientemente juramentada— con el objetivo de abrir un canal de diálogo tripartito entre Colombia, Estados Unidos y Venezuela. Petro dijo que la había invitado a Colombia para avanzar en esa agenda.
Contexto: La relación entre Colombia y Estados Unidos se había deteriorado en 2025 con sanciones, revocación de visas y fuertes declaraciones públicas entre Petro y Trump, lo que marcó una de las mayores crisis diplomáticas entre ambos países en décadas. La llamada de este 7 de enero representa un intento notable de desescalar y replantear la cooperación estratégica bilateral.














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