Fuentes cercanas al desarrollo de la reunión confirmaron que las expectativas de alcanzar un acuerdo eran mínimas. La actual presidencia pro tempore, ejercida por Colombia, se enfrentó a un bloque regional que interpreta la operación militar bajo prismas irreconciliables.
Bloque Crítico: Liderado por Lula da Silva (Brasil), quien calificó la acción como una «afrenta gravísima a la soberanía», la izquierda regional (México, Chile, Colombia y Uruguay) condenó la intervención. Brasilia ya ha reconocido a Delcy Rodríguez como líder interina y exige una respuesta «vigorosa» de la ONU.
Bloque de Apoyo: En el espectro opuesto, los gobiernos de Argentina (Milei), El Salvador (Bukele) y Ecuador (Noboa) celebraron la caída de Maduro, alineándose con la narrativa de la administración Trump al calificar al mandatario como «narcoterrorista».
Mientras la diplomacia regional se estanca en el desacuerdo, Maduro y Flores permanecen bajo custodia en Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico, dejando a una CELAC paralizada frente a uno de los mayores hitos geopolíticos de la década.














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