Durante la conferencia de prensa en el sitio de construcción, Bukele fue tajante al defender el uso de la fuerza estatal sobre los enfoques de prevención social para la crisis actual. «Estos criminales no son niños, se graduaron de la universidad del crimen», sentenció el mandatario salvadoreño, subrayando que la inversión en educación es para evitar el problema, pero que la realidad actual exige el rigor del Estado.
El CACCO tendrá un costo de 35 millones de dólares y contará con cinco módulos diseñados para albergar a 5,100 reclusos. El objetivo es claro: aislar a los perfiles más violentos del narcotráfico, responsables del 70% de los casi 900 homicidios anuales que registra el país.
PULSO POLÍTICO
Por su parte, el presidente Chaves aprovechó el escenario para lanzar un dardo a los poderes Judicial y Legislativo. El mandatario costarricense criticó lo que llamó «mentiras peligrosas» de gestiones anteriores, acusando a las instituciones de priorizar los derechos de los victimarios sobre los de las víctimas.
«A los criminales les debe caer todo el peso de la ley», afirmó Chaves, instando a una reforma jurídica que permita sanciones más rigurosas, siguiendo la estela del éxito estadístico mostrado por El Salvador.
UNA VISITA BAJO LA LUPA ELECTORAL
La presencia de Bukele no ha estado exenta de polémica. A pocos días de las elecciones del 1 de febrero, donde la oficialista Laura Fernández lidera las encuestas, la oposición y sectores civiles han cuestionado la oportunidad del encuentro. Aunque el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) permitió la visita advirtiendo sobre la no injerencia, Chaves calificó de «falta de respeto» las advertencias del órgano electoral y ofreció disculpas públicas a su homólogo.
Con este proyecto, Costa Rica apuesta por una solución de infraestructura masiva para frenar una hemorragia de violencia que amenaza su histórica estabilidad social.
