Pavón señaló que estamos ante una aplicación pura de la “realpolitik” (política exterior o nacional basada en consideraciones prácticas y pragmáticas, como el poder, la economía y los intereses nacionales), donde el poder no se comparte, se ocupa. El trasfondo revela una compleja red de intereses que van desde el control de la reserva de crudo más grande del mundo hasta una guerra cultural “por el alma de Occidente”.
El argumento central de la administración Trump es la protección de su área de influencia inmediata. Pavón explica que el concepto de «América para los americanos» ha evolucionado. Ya no se trata solo de territorio, sino de la defensa de la hegemonía del dólar y la seguridad energética.
Donald Trump ha sido explícito: la infraestructura petrolera venezolana fue construida y pagada por empresas estadounidenses antes de ser expropiada por el chavismo. El plan actual no es solo extraer el recurso, sino reinstalar a las operadoras norteamericanas para revitalizar una industria hoy en ruinas, asegurando que el flujo de capital responda a los intereses de Washington y no termine financiando ejes opuestos en Moscú o Pekín.
CHINA E IRÁN: LA “AMENAZA EXTRACONTINENTAL”
El análisis destaca que Venezuela se había convertido en la puerta de entrada para los mayores rivales estratégicos de EE.UU. China ha extendido su influencia financiera y militar en Sudamérica de manera silenciosa pero constante. Por otro lado, la presencia de Irán y grupos como Hezbolá en suelo venezolano representaba un enclave de «narcoterrorismo» a escasa distancia de las costas estadounidenses.
Para Washington, permitir que estas potencias establecieran bases operativas o militares en el Caribe era “inadmisible”. La captura de Maduro funciona, por tanto, como un mensaje de advertencia hacia el bloque de los BRICS y otros actores que buscan desplazar la influencia norteamericana en la región.
EL DEBATE SOBRE LA LEGALIDAD Y LA «AUTORIDAD DE LA DEA»
Uno de los puntos más polémicos de la entrevista fue la legalidad de entrar a una residencia presidencial extranjero para arrestar a un mandatario. El Dr. Pavón sostiene que, aunque la Carta de las Naciones Unidas defiende la autodeterminación, Estados Unidos utiliza su propia legislación de Seguridad Nacional —avalada por tratados internacionales contra el crimen organizado— para actuar.
Al declarar a Maduro como un actor del narcoterrorismo, el Ejecutivo estadounidense no necesita una declaración de guerra del Congreso; la acción recae bajo la jurisdicción de la DEA. «El poder que no se ejerce, lo ocupa otro», afirma Pavón, justificando la acción ante la ineficacia de organismos como la OEA o la ONU, que durante 25 años no lograron resolver la crisis venezolana por vías diplomáticas.
MADURO EN NUEVA YORK Y EL FUTURO DE LA ADMINISTRACIÓN VENEZOLANA
Con Maduro recluido en una prisión de alta seguridad en Nueva York (la misma que albergó a figuras como Juan Ángel Napout), la estructura de mando en Caracas ha cambiado. Aunque legalmente Maduro no ha dejado de ser presidente, su incapacidad de ejercer el cargo ha activado un relevo constitucional «encargado» en la figura de Delcy Rodríguez.
Sin embargo, el Dr. Pavón advierte que el proceso judicial en EE.UU. será riguroso. Curiosamente, menciona que cargos como el del “Cartel de los Soles” podrían no sostenerse jurídicamente por falta de pruebas directas contra Maduro, aunque su vinculación con redes de narcotráfico sea un secreto a voces en la inteligencia militar. El verdadero poder detrás del régimen, señala, sigue siendo Diosdado Cabello, cuya posición ahora es incierta.
UNA GUERRA ESPIRITUAL Y CULTURAL
Finalmente, el análisis trasciende lo político para entrar en lo ideológico. Se describe al gobierno de Trump no solo como un actor económico, sino como el último bastión contra la “agenda globalista” y la “cultura woke”, fomentado fuertemente durante la administración anterior de Joe Biden.
La intervención en Venezuela se presenta, bajo esta óptica, como una defensa de los valores judeocristianos de Occidente frente a modelos colectivistas o teocráticos que amenazan la libertad de expresión y la propiedad privada en todo el continente.














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