El comunicado, difundido por el Departamento de Estado de EE. UU., califica las acciones iraníes como «indiscriminadas y temerarias», señalando que los impactos alcanzaron territorios soberanos en Baréin, Iraq (incluyendo la región del Kurdistán), Jordania, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
Las naciones firmantes enfatizaron que estos ataques no solo transgreden la soberanía nacional de múltiples Estados, sino que representan una peligrosa escalada que pone en riesgo directo a la población civil y a la infraestructura crítica. «Atacar a civiles y a países que no participan en hostilidades es un comportamiento imprudente y desestabilizador», reza el texto oficial.
A pesar de la gravedad de la agresión, la coalición destacó que la cooperación en materia de defensa aérea y antimisiles fue fundamental para mitigar el desastre. La eficacia de estos sistemas evitó una pérdida de vidas y una destrucción de mayor magnitud.
El bloque cerró su declaración reafirmando su unidad y su compromiso inquebrantable con la seguridad regional, subrayando que cada nación mantiene su derecho legítimo a la autodefensa para proteger a sus ciudadanos y su integridad territorial ante cualquier agresión futura.














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