La medida responde a la escalada de violencia y la «cruel represión» que el régimen ha ejercido contra los ciudadanos iraníes que exigen sus derechos fundamentales. Según el comunicado oficial emitido por el viceportavoz principal, Thomas “Tommy” Pigott, Washington busca negar al régimen el acceso al sistema bancario mundial mientras continúe oprimiendo a su población.
Entre los sancionados de mayor perfil figura Ali Larijani, actual secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (SCNS), una de las figuras clave en la arquitectura de control estatal. Asimismo, Estados Unidos ha designado oficialmente a la prisión de Fardis, una institución tristemente célebre por el trato «cruel, inhumano y degradante» infligido a las mujeres prisioneras.
DESMANTELANDO LA «BANCA EN LA SOMBRA»
Más allá de los nombres individuales, la acción de hoy ataca el motor económico del régimen. El Departamento del Tesoro sancionó a 18 individuos y entidades vinculados a las redes de “banca en la sombra”, mecanismos clandestinos utilizados para blanquear ingresos procedentes de la venta ilegal de petróleo y productos petroquímicos.
Esta acción marca la implementación del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional 2 de 2025, una herramienta administrativa diseñada para cortar las vías de financiamiento de actividades desestabilizadoras en el extranjero.
BASE LEGAL Y COMPROMISO INTERNACIONAL
Las sanciones se amparan en un robusto marco jurídico que incluye las Órdenes Ejecutivas 13553 (abusos de DD. HH.), 13876 (asociados del Líder Supremo) y 13902 (sectores financiero y petrolero), además de la Ley CAATSA.
«Estados Unidos apoya al pueblo iraní», subrayó Pigott, enfatizando que el régimen prefiere financiar actividades malignas globales antes que invertir en el bienestar de su propia ciudadanía. Con este bloqueo, EE. UU. endurece su postura de «tolerancia cero» ante la represión sistemática en la región.














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