Encuentro de dos potencias: los mandatarios de Estados Unidos y China siguen con las conversaciones sobre varios temas.
No podía faltar, por supuesto, el conflicto que existe actualmente en Medio Oriente. Esta cumbre entre ambos mandatarios se desarrolla mientras continúa la tensión tras la guerra iniciada el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán. Aunque rige un alto el fuego desde abril, las negociaciones permanecen estancadas y persisten los enfrentamientos indirectos y las disputas por el control del estrecho de Ormuz, un tema clave ya que, antes del conflicto, por allí pasaba cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural comercializado en todo el mundo.
El cierre del estrecho afecta profundamente a China, debido a su fuerte dependencia de las importaciones energéticas provenientes del Golfo Pérsico. Según datos citados por Washington, alrededor del 45% del petróleo y gas que importa China pasa por ese corredor marítimo.

Coincidencias
Trump afirmó este jueves que el mandatario chino le ofreció colaboración para intentar encauzar las negociaciones relacionadas con la guerra contra Irán y la crisis en el estratégico estrecho. El presidente estadounidense afirmó que Xi expresó interés en alcanzar una solución diplomática y aseguró que el presidente chino se ofreció personalmente a intervenir si resultaba necesario.
Durante una entrevista televisiva concedida a Fox News, el líder republicano reveló que Xi le dio garantías sobre el papel de China respecto de Irán: “dijo que no va a entregar equipo militar. Esa es una gran declaración”, aseguró.
La Casa Blanca, en un comunicado oficial, informó luego que Trump y Xi compartieron la postura de que Teherán “nunca” debe obtener capacidad nuclear militar.
China, un «jugador» clave
La participación de China aparece es un elemento relevante para Washington; debido a la influencia económica y comercial que Beijing mantiene sobre Teherán, el gobierno chino podría desempeñar un papel clave para presionar a Irán y facilitar una salida negociada al conflicto.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, aseguró además que China tiene un “interés directo” en la reapertura de Ormuz por el impacto que el bloqueo genera sobre los mercados energéticos globales y sobre el abastecimiento chino.















Dejá tu comentario