En entrevista con RCC Radio, Arza detalló que la alerta inicial fue emitida por autoridades del área aeroespacial y derivó en una rápida coordinación entre el Ministerio de Defensa Nacional y el Comando de las Fuerzas Militares. Ante la dificultad de acceso terrestre, se optó por un despliegue aéreo intensivo, clave para contener la emergencia.
El operativo involucró a 120 efectivos especializados en incendios forestales, pertenecientes al Ejército, la Armada y el Comando Logístico. Debido a la complejidad del terreno, los combatientes fueron infiltrados por aire mediante tres helicópteros, dos destinados al transporte de personal y uno equipado con el sistema Bambi Bucket para la descarga de agua.
Durante la operación se arrojaron aproximadamente 45.000 litros de agua, lo que permitió que, cerca de las 19:30, todos los focos de incendio fueran completamente sofocados. El fuego afectó una superficie estimada de 600 hectáreas.
El general Arza señaló que llamó especialmente la atención la forma lineal del incendio, con una extensión de unos siete kilómetros y al menos diez focos activos, en una zona donde el suelo se encontraba húmedo y la vegetación era mayormente verde, lo que genera sospechas sobre el origen del fuego, aunque aclaró que no existe aún información certera que confirme que haya sido intencional.
El siniestro se registró en un área de difícil acceso, a unos 12 kilómetros en línea recta de la Escuela de Infantería y a unos 10 a 15 kilómetros del puente Héroes del Chaco. Parte de un incendio de mayor magnitud fue detectado también en territorio argentino, fuera de la jurisdicción nacional.
Finalmente, el alto jefe militar advirtió que el país sigue expuesto a este tipo de eventos, especialmente ante la llegada de altas temperaturas, y apeló a la responsabilidad ciudadana para prevenir nuevos incendios forestales, pese a que las lluvias recientes han ayudado a reducir momentáneamente el riesgo.














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