Al respecto, el titular de la Cartera de Educación, Luis Fernando Ramírez, informó que 135 instituciones educativas resultaron afectadas por los fenómenos climáticos asociados a El Niño. Entre ellas, 43 están en Asunción, 33 en el departamento Central y 34 en Caaguazú.
La Escuela Pitiantuta, de Fernando de la Mora, y las escuelas Nuestra Señora de la Asunción, Blas Garay y Juan Alberto Samaniego, de la capital, figuran entre los establecimientos que requieren atención prioritaria debido al estado crítico de sus estructuras.
Para responder a la emergencia, el MEC inició coordinaciones con organismos estatales, entre ellos la SEN y el área de Ingeniería del Ejército, con el objetivo de poner a disposición de las comunidades educativas la capacidad operativa y los recursos del Estado. La estrategia contempla identificar qué instituciones pueden intervenir y colaborar para recuperar las aulas y los espacios escolares afectados.
En el aspecto financiero, la cartera educativa gestiona ante el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) una adenda presupuestaria de aproximadamente G. 2.000 millones, destinada a atender los establecimientos que presentan las situaciones más delicadas.
El ministro, sin embargo, aclaró que el MEC tiene limitaciones presupuestarias para ejecutar directamente las reparaciones, debido a que los recursos para construcción y mantenimiento de escuelas corresponden principalmente a municipios y gobernaciones.
Ramírez explicó que el Ministerio cuenta con un equipo técnico de arquitectos que supervisa las obras realizadas por estas administraciones locales, a fin de verificar que se ajusten a los parámetros establecidos. También señaló que se busca incorporar nuevamente al presupuesto del MEC para 2027 una partida específica para reparación y mantenimiento de instituciones educativas.
La continuidad de las clases es otra de las prioridades. Como las condiciones varían según cada comunidad, el MEC dejó en manos de las direcciones escolares la definición de las alternativas más adecuadas, con orientación de la cartera educativa.
Entre las opciones planteadas se encuentran el uso temporal de tinglados municipales, iglesias, parroquias u otros espacios cercanos que permitan mantener el contacto presencial con los estudiantes.
El ministro indicó que también puede aplicarse una modalidad de educación a distancia que no depende exclusivamente de herramientas digitales: los alumnos pueden acudir para recibir y comprender las tareas, realizarlas en sus hogares y regresar al día siguiente para continuar el proceso de aprendizaje.
De esta manera, la respuesta oficial combina la coordinación interinstitucional para atender los daños, la gestión de fondos para las reparaciones urgentes y la búsqueda de espacios alternativos para evitar que los problemas de infraestructura interrumpan por completo el calendario escolar.
