Unos 300 docentes de distintos puntos del departamento de Ñeembucú fueron convocados a una jornada de capacitación sobre bienestar integral, resiliencia y motivación, organizada por la Asociación Vuelo a Soñar y la Fundación Fundajoven, en la ciudad de Pilar.
La actividad, desarrollada en el auditorio de la Asociación de Educadores de Ñeembucú, forma parte de un programa de acompañamiento y capacitación docente que se lleva adelante en diferentes puntos del país.
El coordinador general de las iniciativas, el capellán Juan Chávez, explicó que la jornada contempla disertaciones de los doctores Antonio Montiel y Fernando Griffin, además de espacios de compañerismo y trabajo conjunto para fortalecer las herramientas personales y profesionales de los educadores.

Sin embargo, la convocatoria se vio afectada por la situación de emergencia que atraviesa el departamento debido a la crecida de los ríos y las inundaciones que afectan a distintas comunidades.
LA EMERGENCIA CONDICIONA LA PARTICIPACIÓN DOCENTE
Chávez reconoció que esperaban una mayor concurrencia, pero las circunstancias obligaron a muchos educadores a permanecer en sus comunidades, acompañar a sus familias o atender las necesidades de las instituciones educativas afectadas.
Según explicó, en el departamento hay localidades donde las clases fueron suspendidas debido a la crecida, mientras algunos docentes deben abandonar temporalmente sus hogares y escuelas para trasladarse a zonas más altas y seguras.
La situación también representa un desafío para la organización educativa, ya que algunos establecimientos cumplen funciones de albergue y los docentes deben colaborar con las tareas vinculadas a la emergencia. A esto se suma la necesidad de mantener servicios como el programa de alimentación escolar Hambre Cero.

El coordinador señaló que la capacitación busca ofrecer a los participantes un espacio de contención y motivación en medio de las dificultades que enfrentan las comunidades.
PILAR ESTÁ PROTEGIDA, PERO PERSISTE LA PREOCUPACIÓN EN OTRAS ZONAS
Al referirse al impacto de las inundaciones, Chávez distinguió entre la situación de la zona urbana de Pilar y la de otras comunidades del departamento.
Indicó que la capital departamental cuenta con muros de contención, compuertas y obras de protección que contribuyen a reducir el riesgo de inundaciones en distintos sectores. No obstante, manifestó que existe preocupación por las localidades donde los arroyos y cursos de agua conectados con el Paraná pueden provocar crecidas rápidas y afectar viviendas, caminos y establecimientos educativos.
El antecedente de inundaciones sufridas por Pilar y otras comunidades mantiene en alerta a la población, que permanece pendiente de la evolución del nivel de los ríos y de las condiciones meteorológicas.
Aunque las lluvias dieron una tregua al momento de la entrevista, el temor continúa, especialmente en las zonas más vulnerables.
Chávez también indicó que las autoridades departamentales conformaron un comité de riesgo para coordinar acciones en los sectores afectados, organizar la asistencia y preparar espacios de refugio para las familias que deban ser evacuadas.
ACOMPAÑAMIENTO SOCIAL Y COMUNITARIO
Además de la capacitación docente, la Asociación Vuelo a Soñar y la Fundación Fundajoven mantienen conversaciones con representantes de la Asociación de Pastores para avanzar en el programa Si Hay Esperanza.
Asimismo, trabajan en la preparación de actividades de acompañamiento en Pilar, entre ellas iniciativas de capacitación vinculadas al ámbito policial.
El objetivo, según explicó Chávez, es fortalecer el apoyo a distintos sectores de la comunidad, con especial atención a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
En un departamento golpeado por las inundaciones, la capacitación docente adquiere una dimensión adicional: ofrecer herramientas de resiliencia y bienestar a quienes, además de cumplir una función educativa, deben afrontar las consecuencias de la emergencia en sus propias familias y comunidades.














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