La postura fue comunicada oficialmente este fin de semana a la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara de Senadores, con el argumento de que el crecimiento de la educación superior debe ir acompañado de planificación, evaluación y mecanismos que permitan verificar el cumplimiento de los estándares nacionales de calidad.
Los datos de la ANEAES reflejan los desafíos pendientes en materia de acreditación. Al 2 de junio de 2026, de los 1.970 programas de posgrado habilitados en el país, apenas 101 contaban con acreditación vigente, lo que representa el 5,1 %. En cuanto a los institutos superiores, de las 337 ofertas académicas registradas, solo 29 estaban acreditadas.
La Agencia aclara que la falta de acreditación no significa automáticamente que una carrera tenga baja calidad. Sin embargo, considera necesario ampliar los procesos de evaluación para contar con resultados verificables sobre el cumplimiento de los criterios académicos establecidos.
Entre las medidas propuestas figuran el fortalecimiento de los procedimientos técnicos para autorizar nuevas instituciones, la integración de registros académicos, la ampliación de las evaluaciones y acreditaciones, y el seguimiento de los planes de mejora. También plantea impulsar un Plan Estratégico Nacional de Calidad y Consolidación de la Educación Superior, con metas, plazos e indicadores verificables.
La ANEAES advierte que la suspensión temporal, por sí sola, no resolverá las debilidades del sistema. Para alcanzar resultados, considera necesario acompañarla con acciones concretas, coordinación entre las instituciones responsables y rendición pública de cuentas.
La propuesta se limita a la creación de nuevas universidades e institutos superiores privados. Por tanto, no supone automáticamente el cierre de las instituciones existentes ni la suspensión de las carreras que actualmente funcionan.
Con este posicionamiento, la Agencia sostiene que el desarrollo de la educación superior debe medirse no solo por la cantidad de instituciones y carreras disponibles, sino también por la calidad de la formación, la pertinencia de la oferta académica y su contribución a las necesidades del país.
