El economista Amílcar Ferreira analizó el fuerte crecimiento del uso de tarjetas de crédito en Paraguay y explicó que el tema cobró relevancia luego de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) incluyera una advertencia específica en su más reciente informe anual sobre el país.
Según señaló, mientras la economía paraguaya mantiene un crecimiento promedio cercano al 6% anual desde 2024, el crédito de consumo registra una expansión cercana al 30%, una diferencia que el organismo internacional considera una «luz amarilla» por el riesgo de que parte de la población esté financiando gastos cotidianos mediante endeudamiento.
Ferreira explicó que este fenómeno podría estar relacionado con el aumento de los precios de alimentos y combustibles registrado durante el último año, impulsado en parte por el conflicto en Oriente Medio, lo que obligó a muchas familias a recurrir al crédito para sostener su nivel de consumo.
El economista destacó que el FMI fue particularmente específico en sus recomendaciones. Por un lado, sugirió que la Superintendencia de Bancos realice un seguimiento más cercano de la evolución del crédito de consumo y, por otro, que las entidades financieras incorporen indicadores que relacionen el nivel total de endeudamiento de cada cliente con sus ingresos antes de aprobar nuevas líneas de crédito.
«No significa que el crecimiento del crédito sea malo por sí mismo, pero sí que debe ser observado de cerca porque podría derivar en un sobreendeudamiento de las personas», explicó.
EL SECTOR DE MENORES INGRESOS ES EL QUE MÁS SE ENDEUDA
Ferreira indicó que uno de los datos que más preocupa es que el mayor crecimiento se observa en los clientes con líneas de crédito más pequeñas, lo que podría reflejar que los hogares de menores ingresos son los que están recurriendo con mayor intensidad al financiamiento.
Consultado sobre si las tarjetas de crédito están siendo utilizadas para gastos básicos como supermercados y combustibles o para compras de bienes durables, respondió que no existen estadísticas públicas sobre el destino específico de esas operaciones.
No obstante, consideró probable que estén ocurriendo ambas situaciones: personas que financian electrodomésticos u otros bienes y, al mismo tiempo, familias que utilizan la tarjeta para cubrir gastos esenciales porque sus ingresos ya no alcanzan hasta fin de mes.
UNA ECONOMÍA FUERTE, PERO CON UNA BRECHA SOCIAL
Respecto a las afirmaciones del presidente Santiago Peña, quien sostiene que Paraguay vive el mejor momento económico de su historia, Ferreira dijo compartir esa visión desde el punto de vista macroeconómico.
Explicó que Paraguay lidera actualmente el crecimiento económico en Sudamérica, presenta niveles históricos de empleo y logró aumentar significativamente la inversión extranjera directa, que pasó de un promedio cercano a US$ 300 millones anuales en la última década a superar actualmente los US$ 1.000 millones.
Sin embargo, aclaró que esos buenos indicadores no benefician por igual a toda la población. «Paraguay sigue siendo un país 40-60», expresó, al explicar que aproximadamente un 40% de la población participa plenamente de la economía formal y del crecimiento, mientras que un 60%, compuesto principalmente por personas de menores ingresos, aún enfrenta dificultades para mejorar su calidad de vida y muchas veces debe recurrir al endeudamiento para sostener el consumo.
LA EDUCACIÓN, EL PRINCIPAL DESAFÍO
Para Ferreira, el crecimiento económico tardará en sentirse plenamente en el bolsillo de todos los paraguayos mientras persista el déficit educativo.
Explicó que muchas empresas tienen dificultades para encontrar trabajadores calificados, especialmente para cargos técnicos, de supervisión y gerencia, lo que obliga incluso a contratar profesionales extranjeros.
A su criterio, el fortalecimiento del sistema educativo permitirá que más paraguayos accedan a empleos mejor remunerados y aumenten la productividad del país.
Como ejemplo, comparó a Paraguay con Finlandia, cuya economía es aproximadamente diez veces mayor pese a contar con menor territorio y población. Señaló que la diferencia radica en la capacidad de generar bienes y servicios con mayor valor agregado, por lo que consideró necesario avanzar desde una economía basada principalmente en materias primas hacia una producción más industrializada y sofisticada.
LA MOROSIDAD SIGUE ESTABLE
En cuanto al comportamiento del sistema financiero, Ferreira indicó que los niveles de morosidad permanecen estables. Precisó que en los bancos la mora se ubica entre 2% y 3%, mientras que en las financieras ronda el 5%, por lo que, por ahora, no existe una señal de deterioro en la capacidad de pago de los clientes.
Aun así, insistió en que la advertencia del FMI debe ser tomada en cuenta, ya que el organismo no considera que exista actualmente un problema, pero sí recomienda un monitoreo permanente para evitar que el rápido crecimiento del crédito de consumo se convierta en un riesgo para la estabilidad financiera de las familias paraguayas.
