A pesar de esta tendencia general a la baja, la denominada inflación núcleo (que excluye productos con precios muy volátiles) se ubicó ligeramente por encima del índice general, alcanzando una variación anual del 3,3%. Esto sugiere que, si bien los precios de consumo masivo se han estabilizado, las presiones subyacentes en otros sectores de la economía mantienen una dinámica persistente.
La caída de precios en el último mes del año se vio impulsada por una combinación de factores climáticos, internacionales y cambiarios:
Producción local y Canasta Básica: El sector frutihortícola fue uno de los grandes protagonistas. Gracias a condiciones climáticas favorables que permitieron una mayor oferta en las fincas locales, el precio de las hortalizas experimentó un descenso notable. A esto se sumó una mayor disponibilidad de productos lácteos y una reducción en los costos de producción de insumos, lo que también abarató productos esenciales como huevos, pastas y azúcar.
Contexto Energético: En línea con la tendencia global, la disminución persistente de los precios internacionales del crudo permitió que los emblemas locales realizaran ajustes a la baja en todos los tipos de carburantes, incluyendo naftas y gasoil, aliviando los costos de transporte.
Apreciación del Guaraní: La fortaleza de la moneda local frente al dólar estadounidense durante los últimos meses del año tuvo un impacto directo en los bienes durables. Esto facilitó que los precios de productos importados, como automóviles, camionetas, motocicletas y electrodomésticos de línea blanca, registraran una reducción en sus etiquetas de venta.
EL CONTRAPESO: LA CARNE Y EL AUGE DE LOS SERVICIOS
No todos los sectores reflejaron disminuciones. El mercado de proteínas animales mostró una presión al alza, liderada por la carne vacuna. Este incremento se explica por un fuerte dinamismo en las exportaciones, lo que redujo la oferta disponible para el consumo interno. Como consecuencia, los cortes vacunos subieron de precio, arrastrando consigo a productos sustitutos como el cerdo y las aves, que además enfrentaron la alta demanda estacional propia de las festividades de fin de año.
Por otro lado, el sector de Servicios y Renta mostró una inflación mensual del 0,6%, cerrando el año con un acumulado del 3,5%. Este encarecimiento estuvo fuertemente vinculado a la temporada veraniega y las vacaciones, con subas en paquetes turísticos, pasajes aéreos y servicios de gastronomía. Asimismo, el sector salud (odontología y análisis de laboratorio) y los servicios de cuidado personal también ajustaron sus tarifas al alza durante el último tramo del año.
BIENES NACIONALES VS. IMPORTADOS
El informe revela una brecha interesante entre el origen de los bienes. Mientras que los productos importados (excluyendo frutas y verduras) cerraron el año con una inflación negativa de -1,6%, los bienes de consumo nacionales cerraron con un incremento del 5%. Esta diferencia subraya cómo la política cambiaria y los precios internacionales fueron los principales aliados para contener el índice general de precios durante el 2025.














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