En conversación con RCC, Víctor Yambay, representante de la Asociación de Propietarios y Operarios de Estaciones de Servicio y Afines (APESA), señaló que las distribuidoras ya iniciaron reuniones para analizar el escenario, luego de que el crudo registrara un salto significativo en los últimos días.
“Dependemos 100% de la importación. Lo que pase con el petróleo en el mercado internacional impacta directamente en Paraguay. Hoy no tenemos certeza de qué va a ocurrir, pero el valor de reposición es clave: nadie puede vender a un precio sabiendo que en pocos días tendrá que comprar mucho más caro”, explicó.
STOCK Y POSIBLE REAJUSTE
Consultado sobre la posibilidad de mantener precios estables durante lo que resta del mes, Yambay indicó que cada emblema maneja su propio nivel de stock, por lo que no es posible hablar de un plazo uniforme de resistencia sin subas.
En ese sentido, diferenció la situación de las empresas privadas de la estatal Petróleos Paraguayos (Petropar). Recordó que mientras una empresa pública puede sostener precios por un tiempo determinado con reservas acumuladas, el sector privado no puede operar con pérdidas. “Una empresa privada no puede darse el lujo de perder dinero en la venta. Si el costo de reposición sube, tarde o temprano eso se traslada al precio final”, sostuvo.
Agregó que, incluso si Petropar decide mantener sus precios con stock disponible, una eventual diferencia significativa con los emblemas privados podría generar una sobredemanda que acelere el agotamiento de sus reservas.
REVISIÓN QUINCENAL Y FALTA DE REGLAS CLARAS
Yambay recordó que, en el mercado internacional, los precios del petróleo suelen revisarse cada 15 días, ajustándose hacia arriba o hacia abajo según el promedio del período. Sin embargo, en Paraguay no existe una ley específica que establezca un mecanismo automático y transparente de ajuste.
“Si tuviéramos reglas claras, se eliminarían muchas subjetividades. Cada vez que sube o baja el precio internacional, surge la duda sobre quién es responsable: si el empresario, el Estado o el mercado. Eso genera desconfianza”, afirmó.
Uno de los cuestionamientos recurrentes de los consumidores es la rapidez con que se trasladan las subas al precio local, frente a una menor inmediatez cuando se registran bajas internacionales. Sobre ese punto, el dirigente insistió en que el factor determinante es el costo de reposición y la dinámica de compra de cada distribuidora.
IMPACTO GENERALIZADO
El representante del sector remarcó que cualquier incremento en el precio de los combustibles repercute de manera directa en toda la economía, desde el costo operativo de las estaciones de servicio hasta el transporte, la canasta familiar y los distintos rubros productivos. “Nos afecta a todos. Un aumento implica mayor capital operativo, retracción en las ventas y un efecto en cadena en toda la economía”, señaló.
El escenario sigue atado a la evolución del conflicto internacional y a las fluctuaciones del dólar, que también inciden en el costo final. Por ahora, el sector se mantiene en evaluación permanente, a la espera de definiciones en el mercado global que permitan proyectar con mayor claridad el comportamiento de los precios en el país.














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