De acuerdo con los datos oficiales, durante el último año, el programa movilizó una inversión que superó los USD 24 millones (más de 162.000 millones de guaraníes) destinados exclusivamente a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes). Un total de 577 empresas, debidamente formalizadas y con RUC único, se convirtieron en proveedoras del Estado, emitiendo más de 10.500 facturas.
Esta inyección de capital ha permitido que negocios locales, que antes veían lejana la posibilidad de contratar con el Estado, logren hoy una estabilidad financiera que les permite invertir en maquinaria, mejorar sus procesos y generar nuevos empleos en sus comunidades.
INCLUSIÓN PRODUCTIVA: DEL CAMPO A LA MESA ESCOLAR
La verdadera innovación de Hambre Cero, según el Gobierno, radica en su blindaje legal a favor de los más pequeños. El modelo establece cuotas obligatorias de compra: un mínimo del 5% para Mipymes y un 10% para la agricultura familiar.
Este enfoque ha dado resultados extraordinarios en el sector rural: 327 organizaciones y productores del campo se incorporaron como proveedores directos. Se generó un movimiento económico de G. 235.831 millones en el sector agrícola. Se emitieron cerca de 16.000 facturas, lo que garantiza la transparencia y la trazabilidad de los productos.
Al exigir que los alimentos provengan de fuentes locales, el Gobierno ha logrado que el dinero de los contribuyentes retorne directamente a los barrios y distritos del interior. Para la agricultura familiar, esto ha significado pasar de la incertidumbre del mercado informal a la previsibilidad de una demanda sostenida. Para las Mipymes, ha sido el impulso definitivo hacia la formalización y la profesionalización.
En conclusión, según sostiene el MIC, Hambre Cero ha demostrado que es posible unir un objetivo social —garantizar que ningún niño estudie con hambre— con un objetivo económico: fortalecer el tejido empresarial paraguayo. Las empresas participantes hoy no son solo proveedoras de alimentos; son aliados estratégicos que están transformando la realidad productiva de sus regiones, demostrando que cuando el Estado y los pequeños productores trabajan juntos, el país entero progresa.













Dejá tu comentario