El lanzamiento fue encabezado por el presidente de la República, Santiago Peña, y el Banco Central del Paraguay (BCP), en coincidencia con los 83 años de creación del guaraní. El proyecto demandó aproximadamente cinco años de trabajo y busca unificar los billetes bajo una misma línea conceptual.
La nueva familia está compuesta por las denominaciones de G. 2.000, G. 5.000, G. 10.000, G. 20.000, G. 50.000 y G. 100.000. Los billetes mantienen un mismo ancho y presentan longitudes diferenciadas, una característica que facilitará su identificación, especialmente para personas con discapacidad visual.

Uno de los principales cambios aparece en el billete de G. 2.000, que incorpora por primera vez una representación de los pueblos originarios, basada en figuras creadas por el artista Koki Ruiz. Las demás denominaciones presentan a figuras relevantes de la historia, la educación y la cultura paraguaya.
Los nuevos diseños también incorporan símbolos del patrimonio nacional, como el tereré, el ñandutí, el ao po’i, el poncho de 60 listas y el arpa paraguaya. En los reversos se representan paisajes y especies de distintas ecorregiones del país.
El BCP destacó además la incorporación de tecnologías de seguridad de última generación, con elementos comunes que permitirán identificar y verificar los billetes con mayor facilidad.

Durante la presentación, Peña sostuvo que cada denominación busca reflejar distintos aspectos de la identidad paraguaya y destacó el trabajo de técnicos, historiadores, investigadores, artistas y diseñadores que participaron del proceso.

La renovación llega después de más de seis décadas desde la creación de la primera familia de billetes administrada por el BCP, en 1963, y apunta a contar nuevamente con una familia monetaria integrada, moderna y preparada para acompañar la evolución del sistema financiero, manteniendo al efectivo como parte de la economía cotidiana.














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