Gasoducto Bioceánico: Paraguay avanza en seguridad jurídica y busca posicionarse como eje energético regional

Paraguay acelera las gestiones técnicas, jurídicas y diplomáticas para consolidar el proyecto del Gasoducto Bioceánico, una obra estratégica que permitiría transportar gas natural desde Argentina hacia Brasil, atravesando territorio paraguayo, con potencial impacto en la industrialización, la generación eléctrica y la integración energética regional.

En esta entrevista, el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, abogado por la Universidad Nacional de Asunción (UNA), máster en Negocios y Derecho de la Energía, por la Universidad Complutense de Madrid (España); especialista en Economía de Gas y Petróleo, por Instituto Tecnológico de Buenos Aires (Argentina), y máster en Derecho Privado, por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina), detalla los avances, ventajas competitivas y la visión de largo plazo que impulsa el Gobierno.

¿Qué acciones específicas está tomando el Gobierno para armonizar el marco legal y dar confianza a los inversores privados?

El Gobierno está avanzando en la contratación de especialistas internacionales en marco normativo hidrocarburífero, con apoyo financiero de la CAF, con el objetivo de armonizar la legislación paraguaya y adecuarla a los estándares internacionales. Esto permitirá que el tránsito de gas natural cuente con las provisiones legales necesarias para atraer inversión privada y garantizar una implementación ágil.

Los términos de referencia ya están elaborados y se encuentran en análisis del Ministerio de Economía para avanzar con la contratación de profesionales de alto nivel, que brinden la seguridad jurídica que requiere una inversión de esta magnitud.

¿Cuáles son las ventajas competitivas técnicas y ambientales del trazado paraguayo frente a otras rutas?

Las ventajas del tramo paraguayo son muy amplias. Desde el punto de vista ambiental, el gasoducto utilizaría la franja de dominio ya liberada de la Ruta Bioceánica, lo que reduce impactos y facilita la logística.

El Chaco paraguayo presenta un terreno llano, sin rocas ni montañas, con suelo apto para la instalación y sin comunidades asentadas en el trazado. Además, los cruces de ríos son mínimos y algunos, como el puente Carmelo Peralta–Puerto Murtinho, ya tienen un alto nivel de avance.

Todo esto convierte al recorrido paraguayo en una alternativa más simple, rápida y menos costosa en comparación con otras rutas de la región.

¿El gasoducto condiciona la futura exploración de gas natural en Paraguay?

No existe un condicionamiento, pero sí un mejor posicionamiento. Paraguay cuenta con casi 60 años de exploración en el Chaco y un potencial importante de gas natural, respaldado por estudios científicos.

El gasoducto permitiría garantizar un mercado para ese recurso, algo clave para justificar inversiones exploratorias que rondan los US$ 200 millones. Hoy Paraguay ya evalúa la incorporación del gas natural a su matriz energética, inicialmente con gas de «Vaca Muerta» (Neuquén, Argentina), para generación eléctrica e industrias que actualmente no existen en el país, como la de fertilizantes.

¿Cómo planea Paraguay posicionarse frente a otras rutas que analizan Argentina y Brasil?

Más que competir, Paraguay busca posicionar su ruta como prioritaria mediante trabajos bilaterales y trinacionales con Argentina y Brasil, tanto a nivel público como privado.

El Memorándum de Entendimiento con Argentina ya fue firmado, mientras que con Brasil se desarrollan reuniones bilaterales que se intensificarán este año. También existe un acuerdo con el estado de Mato Grosso do Sul, por donde pasaría el ducto.

El crecimiento sostenido de la demanda de gas natural en la región, impulsado por la transición energética, hace que toda la infraestructura gasífera sea necesaria, por lo que el objetivo es ser los primeros en concretar la obra.

¿Cómo evitar que Paraguay sea solo un país de tránsito y logre industrializarse con este gas?

La estrategia es clara: consumir gas natural en Paraguay. El país busca utilizar parte del volumen transportado para generación eléctrica, industrialización y atracción de nuevas industrias, incluyendo centros de datos e inteligencia artificial.

Esto permitiría viabilizar una inversión estimada en US$ 2.000 millones, con un ducto de unas 32 pulgadas, capaz de transportar hasta 30 millones de metros cúbicos diarios a mediano plazo. El proyecto se analiza bajo un esquema de concesión privada, con repago vía peaje, complementado por consumo interno y demanda de Brasil.

¿Existe algún riesgo de que Paraguay pierda esta oportunidad estratégica?

No. Existe una fuerte voluntad de integración energética regional, impulsada desde el Mercosur, la OLAC y con apoyo de la CAF, incluyendo a Chile para conectar ambos océanos.

La transición energética global y la aparición de grandes consumidores hacen imprescindible ampliar la infraestructura eléctrica y gasífera. Paraguay apuesta a que esta obra se concrete primero para beneficio interno, sin impedir la integración regional más amplia.

¿Qué garantías ofrece Paraguay en materia de seguridad jurídica?

El Gobierno confía en una rápida aprobación de una nueva ley para el transporte de gas natural, con un tratamiento prioritario en el Congreso, consciente del impacto positivo de inversiones de esta magnitud.

Además del ducto, el proyecto generaría empleo paraguayo, transferencia de conocimiento, desarrollo industrial y nuevas inversiones. El Viceministerio acompaña técnicamente al Poder Legislativo para acelerar los procesos normativos.

Este año se avanzará con la contratación de expertos internacionales para el ajuste legal y su posterior tratamiento parlamentario, en el marco de una política energética de Estado con visión de futuro.

 

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