Para Fast, la realidad del mercado regional ofrece una oportunidad que no debe ser ignorada. El titular de FECOPROD explicó que, si bien Paraguay mantiene precios competitivos en el Mercosur en relación con el salario mínimo, la escasez de ciertos cortes populares ha disparado los costos locales.
«Hay que importar carne, especialmente costillas, que es el corte que tanto se demanda aquí», puntualizó Fast. Señaló que, en países vecinos como Brasil, debido a diferencias culturales de consumo, la costilla puede encontrarse a precios más accesibles. Esta medida busca emular el éxito de estrategias similares aplicadas durante las fiestas de fin de año, permitiendo que la oferta externa regule los precios internos sin necesidad de una intervención directa o artificial en el mercado.
EL IMPACTO DE LA CRISIS CLIMÁTICA EN EL HATO GANADERO
Durante la entrevista, el ingeniero proporcionó un análisis profundo sobre por qué la oferta de carne vacuna ha disminuido en los últimos tiempos. Atribuyó esta situación a un ciclo de cinco años de sequías consecutivas que golpearon tanto al Chaco como al norte de la Región Oriental.
Fast reveló datos alarmantes: en un solo departamento de la región chaqueña, la población ganadera se redujo en un millón de cabezas. «Esa realidad nos llevó a una baja cantidad de animales. Hubo años donde la producción agrícola, como la soja, apenas alcanzó promedios de 900 kilos por hectárea, obligando a los productores a liquidar stock», explicó.
HOJA DE RUTA: EFICIENCIA Y DIVERSIFICACIÓN PROTEICA
Ante este escenario, FECOPROD —que maneja aproximadamente el 30% del hato ganadero nacional— se ha comprometido a incentivar la retención de vientres. El objetivo es evitar que las hembras productoras sean enviadas a faena, garantizando así una mayor disponibilidad de terneros para los próximos años. Sin embargo, Fast advirtió que esta es una solución de mediano plazo, dado que el ciclo biológico de la ganadería vacuna es lento.
Como alternativa inmediata para el consumidor, el gremialista destacó la industrialización de granos en origen. En lugar de exportar maíz y soja como materia prima, el plan apunta a transformarlos localmente en proteínas de alta calidad como cerdo, pollo, huevo y productos lácteos.
«Paraguay ha logrado hitos sanitarios históricos, como la compartimentación porcina de SENACSA, que nos permite competir en las mejores ligas internacionales. Esa misma carne de cerdo de exportación está disponible para el paraguayo, con estándares de seguridad garantizados», afirmó. Según Fast, el aumento del consumo de estas proteínas no solo diversifica la dieta nacional, sino que genera un círculo virtuoso de empleo, citando como ejemplo las más de 100 granjas de cerdos en cooperativas que sostienen a cientos de familias rurales.
Finalmente, el titular de FECOPROD reafirmó el compromiso del sector privado de trabajar junto a la Asociación Rural del Paraguay (ARP) y el Ejecutivo para asegurar que el mercado interno esté «inundado» de productos de alta calidad, dejando los excedentes para la exportación y asegurando así la soberanía alimentaria y la estabilidad económica del país.














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