Históricamente, el gran temor de las economías emergentes ha sido el riesgo cambiario. Endeudarse en dólares cuando tus ingresos son en moneda local es, en palabras de Canova, una apuesta peligrosa. «Es como si un ciudadano saca un préstamo para un vehículo en dólares; si el tipo de cambio trepa a 8.500 o 9.000 guaraníes, su capacidad de pago se asfixia. Al emitir en guaraníes, el Estado paraguayo elimina esa presión de un plumazo», explica.
Con esta operación, liderada por el Ministerio de Economía y el Banco Central del Paraguay (BCP), el país asegura que sus compromisos financieros para los próximos seis años sean inmunes a la volatilidad del billete verde. Esto otorga una previsibilidad inédita no solo para la administración actual, sino para los gobiernos venideros, quienes no tendrán que «sufrir» por las fluctuaciones de la moneda estadounidense al momento de honrar el capital.
¿POR QUÉ WALL STREET PREFIERE EL GUARANÍ?
Para un inversor en Nueva York, el guaraní suele ser visto como una «moneda exótica». Sin embargo, Paraguay tiene una carta de presentación que pocos vecinos pueden exhibir: 70 años de estabilidad monetaria. Mientras que potencias regionales como Brasil y Argentina han cambiado de signos monetarios, han sufrido hiperinflaciones y han redenominado sus monedas (del Crucero al Real, o del Austral al Peso), el guaraní ha mantenido su vigencia sin quitas de ceros ni cambios de nombre.
A esto se suma la confianza «ciega» que los grandes fondos de inversión depositan en las calificadoras de riesgo como Standard & Poor’s, Fitch o Moody’s. Según Canova, «muchos inversores quizás ni siquiera han pisado Paraguay, pero confían en los números y en el grado de inversión». Además, existe un incentivo matemático: mientras el dólar rinde tasas de entre el 6% y 6.5%, los bonos en guaraníes ofrecen un interés más alto, lo que compensa el riesgo de diversificación.
EL FENÓMENO DEL «DÓLAR INDEX» Y EL BLOQUE BRICS
Canova también puso la lupa sobre el contexto mundial. El dólar se está debilitando a nivel global, un fenómeno visible en el «Dólar Index» (que mide al dólar frente a una cesta de seis monedas principales como el euro, el yen y la libra). Este debilitamiento se debe, en parte, a una tendencia de varios gobiernos por alejarse del dólar como reserva de valor.
El analista destacó el rol de bloques como el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que ya cuentan con su propio banco presidido por Dilma Rousseff. «Existe una intención abierta de utilizar monedas alternativas para el comercio internacional. Esto reduce el tráfico del dólar y, por ley de oferta y demanda, baja su valor internacional, algo que Paraguay ha sabido leer para posicionar su propia moneda», señaló Canova.
LA DEUDA EN PERSPECTIVA: PARAGUAY VS. LA REGIÓN
Uno de los puntos más tranquilizadores del análisis fue la comparación del nivel de endeudamiento. Aunque la deuda paraguaya representa aproximadamente el 40% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra que ha crecido en los últimos años, el país sigue siendo un oasis de disciplina fiscal en Sudamérica.
«Somos el segundo país con menor nivel de deuda versus PIB después de Chile. Mientras nosotros estamos en el 40%, países como Argentina, Bolivia y Brasil superan el 80%», subrayó el especialista, reforzando la idea de que Paraguay tiene todavía un margen de maniobra saludable.
EL MURO DE CRISTAL PARA LAS EMPRESAS PRIVADAS
A pesar del éxito estatal, el sector privado paraguayo enfrenta barreras para replicar este modelo en Nueva York. La razón es principalmente el tamaño de las emisiones. En el mercado estadounidense, para que una operación sea considerada «interesante» por los inversores institucionales, debe ser de al menos 100 millones de dólares.
Pocas empresas locales tienen un balance lo suficientemente robusto para captar ese nivel de deuda. A esto se añade la resistencia cultural a la transparencia financiera. «Para cotizar en bolsa internacional, o incluso en la Bolsa de Asunción, hay que publicar estados financieros cada tres meses. Muchos directores en Paraguay aún no están dispuestos a ceder esa privacidad por las exigencias de transparencia que el mercado de capitales requiere», concluyó Canova.
EL VEREDICTO: ¿ES UNA BUENA NOTICIA PARA LA GENTE?
Finalmente, la gran pregunta: ¿cómo afecta esto al ciudadano común? Canova advierte que el beneficio macroeconómico es claro, pero el impacto microeconómico (en el bolsillo) dependerá del uso de los fondos.
Si el dinero se inyecta para saldar deudas atrasadas en obras públicas, se activa un círculo virtuoso: la constructora cobra, paga a sus proveedores de materiales y abona los salarios de sus obreros. Ese flujo es el que finalmente genera dinamismo en el consumo local. Sin embargo, el analista instó a la prensa y a la ciudadanía a seguir preguntando al Gobierno cuál será el destino exacto de cada guaraní captado en el extranjero.














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