En entrevista con RCC Radio, Ferreira señaló este viernes que el debilitamiento internacional del dólar comenzó a acentuarse a partir de la guerra comercial impulsada por la administración de Donald Trump, con la imposición de aranceles a distintos países.
Como reacción, varios mercados comenzaron a diversificar sus inversiones y a reducir su exposición a activos denominados en dólares, aumentando la demanda por alternativas como el oro y bonos emitidos en otras monedas. “Si hay mucha demanda por dólares en el mundo, el dólar mantiene su valor alto; y si esa demanda cae, su precio también cae”, explicó.
Sin embargo, sostuvo que la magnitud de la caída registrada en Paraguay tiene además explicaciones propias. Entre ellas mencionó el buen desempeño económico del país durante los últimos años, el crecimiento de las exportaciones y el importante ingreso de divisas generado por el sector agropecuario.
Según Ferreira, Paraguay atraviesa tres años consecutivos de crecimiento económico cercano al 6% promedio y ha registrado importantes resultados agrícolas. Destacó particularmente la última zafra, que habría alcanzado unos 11 millones de toneladas, un volumen récord que contribuyó a incrementar el ingreso de dólares al mercado local.
A este flujo de divisas se suma la llegada de capital extranjero. El economista indicó que, de acuerdo con cifras anualizadas de 2026, unas 100.000 personas extranjeras solicitaron radicación en Paraguay, muchas de ellas acompañadas de capital destinado a la compra de inmuebles, apertura de negocios e inversiones.
Otro factor señalado es la emisión de bonos en guaraníes realizada por el Gobierno en los mercados internacionales. Para adquirir estos títulos, los inversores debieron vender dólares y obtener guaraníes, generando una mayor oferta de la moneda estadounidense en el mercado local.
EXPORTADORES, ENTRE LOS PRINCIPALES AFECTADOS
Ferreira advirtió que la apreciación del guaraní tiene un efecto negativo sobre la competitividad del sector exportador. Al recibir menos guaraníes por cada dólar obtenido de sus ventas externas, los productores y exportadores enfrentan una reducción de sus márgenes de rentabilidad.
Además, los productos paraguayos se vuelven relativamente más caros para los compradores internacionales. “Le resta competitividad a nuestro sector agrícola, que es el mayor generador de divisas del país”, sostuvo el economista, quien alertó que, si la tendencia continúa, algunos compradores podrían comenzar a buscar proveedores de otros países con precios más competitivos.
PIDE MAYOR PRESENCIA DEL BANCO CENTRAL
Ante este escenario, Ferreira consideró que el Banco Central del Paraguay (BCP) debería tener una mayor presencia en el mercado cambiario y aprovechar el momento de dólar bajo para fortalecer sus reservas internacionales.
A su criterio, la intervención no necesariamente debería buscar fijar artificialmente el precio de la moneda, sino evitar movimientos demasiado bruscos que dificulten la planificación de los agentes económicos.
Recordó que durante la última década el tipo de cambio paraguayo había mostrado un comportamiento relativamente estable y predecible, con incrementos cercanos al 5% anual. Esa tendencia, afirmó, se quebró durante el segundo semestre de 2025 y el primer semestre de 2026, cuando la cotización del dólar comenzó una pronunciada caída.
Para Ferreira, el desafío consiste en recuperar una mayor estabilidad cambiaria y evitar que una apreciación excesiva del guaraní termine afectando a uno de los principales motores de la economía paraguaya.
“El Banco Central tiene que participar para que los cambios de posición del dólar se den suavemente y eso permita a los actores económicos ir acomodándose de a poco, y no enfrentar cambios bruscos en periodos cortos”, sostuvo.
