Datos del Viceministerio de Administración Financiera y de la Gerencia de Gestión Administrativa del Estado de la Dirección General de Departamentos y Municipios, revelan que hasta la segunda quincena de abril de 2026 el departamento de Alto Paraná, por ejemplo, fue el más beneficiado con transferencias acumuladas por más de G. 126.000 millones.

En segundo lugar, se ubica Caaguazú, con más G. 75.000 millones, seguido por San Pedro, con más de G. 74.000 millones, luego sigue Itapúa, con casi G. 72.000 millones, y Canindeyú, con casi G. 60.000 millones.
En contrapartida, los departamentos chaqueños —históricamente postergados y con mayores necesidades estructurales— recibieron montos significativamente inferiores. Presidente Hayes apenas accedió a un poco más G. 8.000 millones, Alto Paraguay un poco más de G. 11.000 millones y Boquerón un poco más de G. 22.000 millones. La diferencia es realmente grande: Alto Paraná recibió casi 16 veces más recursos que Presidente Hayes y más de 11 veces lo transferido a Alto Paraguay.
Las fuentes de dichas transferencias son: Recursos del Tesoro, FF10 – Alimentación Escolar, Royalties, Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (FONACIDE), Impuesto al Valor Agregado (IVA), Canon Juegos de Azar, INC compensación, LEY N° 6680/2020, LEY N° 4592/2012 y FONAE.

UNA BRECHA QUE PROFUNDIZA EL ABANDONO
La disparidad genera cuestionamientos sobre los criterios utilizados para asignar los fondos estatales, que no encuentran en los datos oficiales. Los departamentos del Chaco no solo abarcan vastos territorios, sino que además enfrentan enormes desafíos logísticos, sociales y climáticos.
En estas zonas, las inversiones en caminos de todo tiempo, puentes, mantenimiento de rutas, provisión de agua potable, salud y educación son esenciales para garantizar condiciones mínimas de desarrollo.
Sin embargo, los números muestran que estas regiones continúan recibiendo una porción marginal del presupuesto, pese a que sus necesidades son mucho mayores que las de otras zonas con mejor infraestructura y mayor dinamismo económico.
EL COSTO DE LA INEQUIDAD
La escasa asignación de recursos al Chaco impacta directamente en la calidad de vida de sus habitantes y en las posibilidades de crecimiento productivo de una región clave para la ganadería y la economía nacional.
Cada año, miles de pobladores quedan aislados por el deterioro de los caminos y la falta de obras de infraestructura adecuadas, situación que dificulta el acceso a servicios de salud, educación y mercados.
La concentración de recursos en departamentos más favorecidos vuelve a poner en debate la necesidad de establecer mecanismos de distribución más equitativos, que contemplen no solo la cantidad de habitantes, sino también la extensión territorial, el déficit de infraestructura y las condiciones de vulnerabilidad social.
UN RECLAMO HISTÓRICO
La postergación del Chaco paraguayo es una deuda histórica del Estado. Los datos de transferencias al cierre de abril confirman que, pese a los discursos sobre descentralización e integración territorial, la asignación de recursos sigue reproduciendo profundas asimetrías.
Para los pobladores chaqueños, el mensaje es claro: continúan recibiendo mucho menos de lo que necesitan para salir del aislamiento y alcanzar un desarrollo verdaderamente inclusivo.














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