La reglamentación establece una suerte de “blindaje” al mercado nacional al fijar un mínimo del 50% de origen de caña de azúcar para la mezcla de alcohol en combustibles. Según el Ministerio de Industria y Comercio, esta decisión busca priorizar el uso del etanol derivado de la producción interna, generando una demanda sostenida y brindando previsibilidad económica a los pequeños agricultores.
Durante la ceremonia, que contó con la presencia de los ministros Marco Riquelme (MIC), Carlos Giménez (MAG) y el presidente de Petropar, William Wilka, entre otras autoridades, el presidente Peña reafirmó su compromiso con el empleo. “Esta medida es clave para impulsar el desarrollo productivo de la caña de azúcar y generar oportunidades reales para quienes trabajan la tierra”, subrayó el primer mandatario.
INDUSTRIALIZACIÓN Y REEMPLAZO DE IMPORTACIONES
Por su parte, el titular del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Marco Riquelme, calificó el decreto como un “hito”, explicando que la normativa define un modelo de país que apuesta al reemplazo de importaciones y al agregado de valor a la materia prima paraguaya.
«Garantizamos un mercado para los productores. Instamos a los cañicultores a aumentar la producción y aprovechar este nuevo escenario, donde el Gobierno acompañará con financiamiento y capacitación», señaló Riquelme.
CONTROL ESTRICTO Y SANCIONES
La nueva reglamentación no solo ordena la oferta de alcohol según volumen y tipo de materia prima, sino que también introduce un régimen sancionador (Ley N° 7391/2024) para quienes incumplan los porcentajes de mezcla obligatoria.
El MIC avisa que actuará como la autoridad de aplicación, encargada de la fiscalización y control en toda la cadena. Con la implementación de un calendario productivo y sistemas de control más rigurosos, se busca fortalecer la transparencia y consolidar el rol estratégico del sector cañero dentro de la matriz energética del Paraguay.
IMPACTO EN LA ECONOMÍA RURAL
De acuerdo con las autoridades oficiales, el objetivo final es generar un “círculo virtuoso”, ya que, al fomentar la industrialización de la caña de azúcar, se reduce la dependencia de insumos externos, se fortalece la cadena de valor y se asegura el sustento de miles de familias en departamentos clave como Guairá, consolidando la soberanía energética del país.
