En entrevista con RCC Radio este lunes, Correa sostuvo que el debate no debería centrarse únicamente en si el presupuesto es demasiado grande o pequeño, sino en determinar si los recursos públicos se están utilizando para responder efectivamente a las necesidades de la ciudadanía.
El proyecto de presupuesto asciende a unos G. 163 billones, equivalentes a aproximadamente USD 25.750 millones, monto que representa cerca del 40% de la economía paraguaya. Para el economista, el tamaño del presupuesto se encuentra en un nivel relativamente moderado frente a otros países, pero el verdadero desafío está en la calidad y las prioridades del gasto.
“Si yo recaudo un guaraní, quiero que ese guaraní sea de mayor beneficio posible”, resumió Correa al explicar su propuesta.
NO SE TRATA DE CORTAR TODO, SINO DE GASTAR MEJOR
El economista cuestionó la idea de aplicar recortes generales y planteó, en cambio, una redistribución inteligente del gasto público.
A su criterio, el Estado todavía tiene un margen importante para reducir lo que denominó la “grasa estatal”, es decir, aquellos gastos que no producen beneficios concretos para la sociedad.
Puso como ejemplos los recursos destinados a viajes de funcionarios sin un retorno claro o determinados gastos adicionales que no se traducen en mejores servicios públicos. En contrapartida, consideró prioritario destinar los recursos a medicamentos, infraestructura educativa, hospitales, seguridad y otros servicios esenciales.
No obstante, aclaró que la solución no pasa simplemente por eliminar gastos, ya que algunas mejoras salariales o inversiones en funcionarios pueden traducirse en una mejor prestación de los servicios públicos.
Por ello, insistió en que se necesita analizar institución por institución y gasto por gasto, para determinar qué debe reducirse, qué debe mantenerse y qué debe recibir mayores recursos.
DÉFICIT DE 3,9% IMPLICA MÁS ENDEUDAMIENTO
Correa también advirtió sobre el déficit fiscal previsto para 2027, que rondaría el 3,9% del Producto Interno Bruto (PIB).
Explicó que, en términos sencillos, esto significa que el Estado proyecta gastar más de lo que recauda y deberá conseguir recursos adicionales, principalmente mediante endeudamiento.
El desafío, según el economista, es evitar que la deuda se convierta en una solución permanente para cubrir una brecha creciente entre ingresos y gastos. “Estamos recaudando, estamos creciendo la recaudación, pero estamos creciendo a un ritmo menor de lo que está creciendo el gasto”, explicó.
Por ello, considera indispensable trabajar simultáneamente en dos frentes: mejorar la eficiencia del gasto y aumentar los ingresos del Estado.
PIDE RECAUDAR MÁS SIN SUBIR NECESARIAMENTE LOS IMPUESTOS
Correa sostuvo que mejorar la recaudación no significa necesariamente aumentar las tasas impositivas.
A su juicio, existe un margen para obtener mayores ingresos mediante una mayor formalización de la economía y la reducción de determinadas exoneraciones tributarias, además de otras medidas que permitan ampliar la base de contribuyentes.
La propuesta, por tanto, apunta a cerrar progresivamente la brecha entre lo que el Estado recauda y lo que la sociedad demanda en materia de servicios públicos.
MÁS DINERO PARA SALUD NO GARANTIZA POR SÍ SOLO QUE ALCANCE
Respecto al aumento previsto para el sector salud, señaló que los aproximadamente USD 260 millones adicionales destinados a medicamentos, insumos y otros requerimientos constituyen una señal positiva, pero advirtió que los recursos seguirán siendo insuficientes frente a la magnitud de las necesidades.
Recordó que las demandas sociales son prácticamente ilimitadas, mientras que los recursos públicos son limitados.
Por eso, insistió en que la clave será establecer prioridades y garantizar que los recursos adicionales lleguen efectivamente a las áreas donde producen mayor impacto.
Para Correa, el PGN 2027 debería marcar un cambio de enfoque: no necesariamente gastar menos, sino gastar mejor, eliminar gastos de bajo impacto y orientar los recursos hacia los servicios que determinan directamente el bienestar de la población.
El economista consideró que ese es el gran debate que debería acompañar el tratamiento del presupuesto durante los próximos meses, antes de su aprobación definitiva.
