La fuerte caída del dólar frente al guaraní encendió las alarmas del sector comercial y empresarial, que advierte sobre sus efectos en la competitividad de la producción nacional, la rentabilidad de las industrias y la capacidad del país para sostener el crecimiento de sus exportaciones.
Ricardo Dos Santos, presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Paraguay, afirmó que la moneda estadounidense pasó de cotizar cerca de G. 7.800 a casi G. 8.000 a ubicarse en torno a G. 5.600, lo que representa una apreciación del guaraní de aproximadamente 25% en los últimos 18 meses, según sus estimaciones.

El dirigente empresarial considera que esta variación cambiaria constituye un problema que debe incorporarse con urgencia a la agenda económica del Gobierno. A su criterio, Paraguay necesita fortalecer sus exportaciones para ampliar el mercado de sus empresas, generar empleos y crear nuevas cadenas de valor, pero la apreciación de la moneda nacional está restando competitividad a una parte de la producción.
«No puede ser simplemente que esto nos esté ocurriendo y que no haya nada que hacer», manifestó Dos Santos, al reclamar una estrategia nacional que permita evaluar alternativas frente a la situación.
LA RENTABILIDAD INDUSTRIAL, BAJO PRESIÓN
Uno de los ejemplos expuestos por el titular de la Cámara es el sector maquilador, donde las empresas trabajan con márgenes que pueden rondar entre el 20% y el 25%, dependiendo de cada industria y contrato.
Dos Santos explicó que una apreciación cambiaria de la magnitud señalada puede absorber ese margen, especialmente cuando las compañías tienen contratos de largo plazo que no les permiten modificar inmediatamente los precios acordados con sus clientes.
En ese escenario, una empresa instalada en Paraguay podría perder parte de la ventaja económica que inicialmente motivó su inversión, particularmente cuando compite con fábricas de Brasil o Argentina que ofrecen productos similares.
El problema no se limita a la maquila. El dirigente mencionó también a los exportadores de chía, sésamo, carbón, chatarra y carne, entre otros rubros que reciben ingresos en dólares y deben afrontar costos internos denominados en guaraníes.

Aunque los precios internacionales de algunos productos, como la carne, se mantienen elevados, sostuvo que Paraguay podría obtener mayores ingresos si el tipo de cambio fuera más estable y favorable para sus exportadores.
También citó la producción de almidón de mandioca, que compite con proveedores de Asia, África y Centroamérica. A los costos logísticos que ya enfrenta Paraguay por su condición geográfica se suma ahora, según explicó, una variación cambiaria que reduce el margen de competitividad.
PREOCUPACIÓN POR LAS EXPORTACIONES Y LA RECAUDACIÓN FISCAL
El impacto también podría sentirse en las cuentas públicas. Dos Santos advirtió que numerosas empresas exportadoras y prestadoras de servicios cuyos ingresos dependen del dólar podrían cerrar 2026 con pérdidas o utilidades muy inferiores a sus registros históricos.
Esa situación, agregó, repercutiría en la recaudación del impuesto a la renta empresarial durante el próximo ejercicio fiscal.
El dirigente sostuvo que la caída del dólar también abarata determinados productos importados, pero cuestionó que ese beneficio se considere de manera aislada. Según su explicación, si las importaciones mantienen sus volúmenes, pero disminuye su valor expresado en guaraníes, la recaudación tributaria asociada también puede reducirse.
Por ello, planteó que el análisis debe contemplar tanto los beneficios para los importadores como las pérdidas de competitividad de los exportadores y sus consecuencias sobre los ingresos fiscales.
En relación con el sector agrícola, mencionó estimaciones atribuidas a representantes de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), que cifrarían en unos US$ 2.000 millones el impacto económico de la variación cambiaria sobre las exportaciones de granos. Se trata de una estimación sectorial citada por el entrevistado, no de una pérdida consolidada para toda la economía.
EL ENDEUDAMIENTO PÚBLICO TAMBIÉN ENTRA EN LA DISCUSIÓN
La Cámara Nacional de Comercio y Servicios solicitó una reunión con el equipo económico del Gobierno para discutir posibles respuestas. Dos Santos señaló que el Ministerio de Economía y Finanzas tendrá un papel clave en ese diálogo, tanto por las decisiones fiscales como por la planificación de las emisiones de deuda previstas para 2027.

Según el dirigente, el Gobierno necesita analizar cuidadosamente la emisión de aproximadamente US$ 3.500 millones en bonos contemplada para financiar el presupuesto del próximo año dentro de los límites fiscales aprobados.
La discusión, explicó, no debería limitarse a determinar si la deuda se emite en dólares o en guaraníes. También debe considerar el momento de la operación, la posibilidad de realizar emisiones escalonadas y el impacto que cada alternativa podría tener sobre el mercado cambiario.
Dos Santos reconoció que, a largo plazo, puede resultar conveniente aumentar la proporción de deuda denominada en moneda nacional. Sin embargo, planteó que debe evaluarse si las condiciones actuales son las adecuadas para avanzar en esa dirección.
Asimismo, propuso discutir una reducción del déficit fiscal que permita disminuir las necesidades de endeudamiento y evitar que el Estado deba recurrir a emisiones de gran magnitud sin evaluar suficientemente sus posibles efectos sobre el tipo de cambio.
EL SECTOR PRIVADO RECLAMA UNA ESTRATEGIA COORDINADA
El presidente de la Cámara sostuvo que otros países con fuerte orientación exportadora aplican diferentes mecanismos para administrar sus mercados cambiarios y defender su competitividad. Mencionó a Brasil, Perú, México y economías del sudeste asiático como referencias para discutir alternativas, aunque las herramientas y condiciones de cada país son diferentes.
También reconoció que el Banco Central del Paraguay (BCP) ha presentado argumentos técnicos para explicar por qué no está obligado a intervenir ante una caída del dólar. No obstante, consideró que la respuesta institucional no puede limitarse a observar la evolución del mercado sin debatir otras medidas posibles.
La propuesta del gremio es abrir una mesa de trabajo con el Gobierno para analizar los instrumentos disponibles, sus costos y sus consecuencias sobre la inflación, las exportaciones, las cuentas públicas y la actividad económica.
El planteamiento empresarial no se limita, por tanto, a reclamar una intervención cambiaria inmediata. Incluye revisar las decisiones fiscales, el calendario de emisiones de deuda y las posibilidades de reducir las presiones que afectan a las empresas exportadoras.
«Es un problema complejo, requiere diálogo, requiere análisis», resumió Dos Santos, al advertir que la falta de una estrategia coordinada puede comprometer la rentabilidad empresarial y la capacidad de Paraguay para sostener su expansión exportadora.
La discusión de fondo será cómo aprovechar los beneficios de una moneda nacional fortalecida sin debilitar al mismo tiempo a los sectores que generan divisas, empleo e inversiones. La respuesta requerirá evaluar datos, alternativas y costos, sin perder de vista que las decisiones cambiarias y fiscales tienen efectos distintos sobre consumidores, importadores, exportadores y el Estado.














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