En una conferencia de prensa de altísima tensión, el presidente Blas Reguera confirmó el fin del ciclo para futbolistas de peso como Cecilio Domínguez, Juan Manuel Iturbe, Cristhian Paredes, Robert Piris da Motta y Abel Luciatti. El mandamás argumentó que la decisión responde a un seguimiento minucioso que la cúpula venía realizando desde comienzos de año ante los decepcionantes rendimientos cosechados por la plantilla.
Cántico unánime, furia en las afueras del estadio y escarmiento dirigencial
El detonante definitivo ocurrió durante los minutos finales del tropiezo ante el Gallo Norteño. Las tribunas del estadio azulgrana estallaron en un estruendoso cántico unánime al ritmo de «que se vayan todos, que no quede ni uno solo», reflejando el cansancio absoluto de la masa social ante el deprimente andar del equipo en la competición doméstica.
La atmósfera de hostilidad se trasladó a las inmediaciones del recinto al término del compromiso, donde grupos de la hinchada organizada presionaron para encarar a los futbolistas. Ante la inminente ingobernabilidad y el bochorno deportivo, la directiva encabezada por Reguera resolvió liquidar los contratos de las figuras señaladas, marcando un precedente histórico en busca de apaciguar los ánimos de la golpeada afición cerrista.














Dejá tu comentario