El trámite del partido expuso las dos caras de la propuesta del entrenador español. La escuadra neerlandesa logró tomar la delantera a la media hora de juego mediante un zurdazo de Teun Koopmeiners que se filtró en el área rival. Sin embargo, el festejo duró poco: la reacción serbia liderada por Dušan Tadić desnudó las falencias de la zaga local, alcanzando el empate a los 35 minutos con un frentazo del juvenil Mihajlo Cvetković y generando zozobra constante en el arco custodiado por Bart Verbruggen hasta el descanso.
Una obra de arte de 30 pases rescata a la ‘Oranje’ del colapso
La segunda mitad mantuvo el tono de incertidumbre, con un combinado serbio que acarició el segundo gol en dos oportunidades claras ante la mirada atónita del público en Eindhoven. La historia comenzó a cambiar con el ingreso de revulsivos desde el banquillo y el agotamiento físico del cuadro visitante. A partir del minuto 69, Países Bajos tejió una posesión kilométrica de 30 toques sin que el rival tocara el balón, acción que derivó en un centro de Tijjani Reijnders para la definición en el área chica de Joshua Zirkzee a los 72 minutos.
A pesar de la brillantez del segundo tanto que evocó la filosofía futbolística del técnico, Serbia rozó la igualdad en el tiempo añadido con un remate de Nemanja Gudelj que exigió la intervención heroica de Verbruggen. Con este resultado, el ciclo de Xavi cierra su primer parón de selecciones con registro invicto de dos victorias y dos empates, aunque dejando abierto el debate sobre si este estilo de juego será suficiente para sostener al equipo ante rivales de mayor jerarquía internacional.










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