El fútbol paraguayo dice basta. Tras meses de polémicas, vacíos legales y escenas que rozaron el ridículo en nuestra Primera División, la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) decidió golpear la mesa y modificar el reglamento sobre la obligatoriedad de los jugadores Sub-19.
A partir de esta resolución, ya no servirá el «debut de compromiso». La nueva normativa es clara: los juveniles deberán sumar al menos 90 minutos reales en cancha para que su participación sea validada por el organismo rector.
El detonante de esta reforma fue el escandaloso episodio protagonizado por Sportivo Luqueño. En un intento desesperado por cumplir el reglamento sin alterar sus planes tácticos, el club hizo debutar a un chico de 15 años para sacarlo del campo en menos de 120 segundos.
Esta maniobra, aunque técnicamente legal en ese momento, fue destrozada por la crítica especializada y la afición, calificándola como un «daño psicológico» para el juvenil y una burla para el desarrollo de las canteras.
El Consejo de la APF busca que los chicos tengan fogueo real y no sean solo una cifra en la planilla para evitar multas o quita de puntos. Los puntos clave de la reforma son:
- Minutos Efectivos: Se termina la era de los cambios a los 30 segundos de juego.
- Blindaje Formativo: El objetivo es que los técnicos se vean obligados a incluir a los jóvenes en sus procesos de entrenamiento y estrategias reales.
- Sanciones Pesadas: Aquellos clubes que no logren acumular el tiempo neto exigido enfrentarán multas económicas severas y la pérdida de puntos en el escritorio.
Desde el entorno de la APF deslizan que esta medida no es aislada. Con la mirada puesta en las próximas Eliminatorias y el Mundial, el ente busca que la Primera División de Paraguay sea una verdadera vitrina y no un obstáculo para las promesas nacionales.
La orden es una sola: Participación genuina o sanción. El fútbol paraguayo intenta así limpiar su imagen y priorizar, por fin, el talento por encima de la «maña» dirigencial.













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