El momento cumbre del compromiso llegó a los 24 minutos del capítulo inicial, cuando Maurício mandó la pelota a guardar para desatar la locura de la parcialidad verde. En filas del Verdao, el capitán paraguayo Gustavo Gómez arrancó desde el inicio y disputó los 90 minutos con la solidez caracteristica de su zaga, mientras que el atacante compatriota Ramón Sosa no fue tenido en cuenta para este cruce de alto voltaje.
Escándalo, reclamos desmedidos y una revancha a pedir de boca en Río de Janeiro
La verdadera bomba de la noche explotó cuando el conjunto carioca reclamó airadamente un clarísimo penal por mano del zaguero uruguayo Alexander Barboza dentro del área paulista. Sin embargo, en medio del caos y la desesperación de los futbolistas de Vasco, ni el árbitro principal ni el VAR consideraron que la jugada fuera punible, desatando una lluvia de durísimas acusaciones contra el arbitraje por favorecer descaradamente al dueño de casa en una fase decisiva.
A pesar de las protestas y el clima enrarecido en las tribunas, Palmeiras terminó haciendo valer la diferencia mínima para defender con uñas y dientes un triunfo de oro. La moneda sigue flotando en el aire y la caldera se trasladará este domingo a Río de Janeiro, donde Vasco buscará tomarse la revancha en su feudo para revertir una serie que arde en acusaciones, morbo y sed de venganza.
