El extremo permanece relegado desde que la dirigencia decidió apartar a cinco futbolistas por un rendimiento marcadamente deficitario, obligándolos a trabajar de manera diferenciada. Pese al aislamiento deportivo y a las marcadas tensiones del pasado reciente, el jugador se mantuvo cerca del grupo y utilizó sus canales oficiales para enviar guiños directos a la afición, manifestando sus intenciones de tener una revancha y exhibir un nivel acorde a las exigencias de la camiseta del Ciclón.
El vacío en los extremos expone la falta de recambios y divide a la hinchada azulgrana
La alarma en la estructura colectiva se acentuó debido a la falta de un reemplazante natural para Derlis Rodríguez en el sector ofensivo. La dependencia absoluta de pocas piezas dejó al desnudo los baches de la planificación del plantel, forzando a la directiva a reconsiderar la situación de un futbolista cuyo ciclo estuvo marcado por continuas lesiones, una paupérrima producción dentro del campo y constantes cuestionamientos por parte de la gradería.
La sola idea de una amnistía para Iturbe desató un feroz cruce de opiniones entre los seguidores de la entidad azulgrana. Mientras un sector considera que recuperar a un jugador de sus características es una necesidad apremiante para no regalar el campeonato, la corriente más crítica interpreta el eventual retorno como una muestra de debilidad institucional y un retroceso en la disciplina del club, dejando en claro que la interna en Barrio Obrero está al rojo vivo.














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