El cotejo desarrollado en el Alanya International Beach Sports Center fue una auténtica batalla campal de goles, despliegue táctico y pura adrenalina. La escuadra dirigida por el estratega Fabricio Santos, respaldado en la asistencia técnica por Rubén Borja, saltó a la arena con Eliott Mounoud en el arco, acompañado por Milciades Medina, Rodrigo Soares, Thanger Alves y Thiago Barrios. Desde el arranque, el equipo paraguayo dio la cara y respondió golpe por golpe ante un adversario implacable que encontró en el español Salvador Ardil a su figura destructiva.
Una lluvia de goles y un orgullo gigante que trasciende las fronteras
La ofensiva de Luqueño mostró pasajes de altísimo nivel y coraje colectivo para mantenerse con vida en un trámite frenético. Rodrigo Soares se erigió como el gran artífice del ataque auriazul al despacharse con un triplete a los 11, 26 y 36 minutos, secundado por los dobletes de Sixto Cantero y Thanger Alves, además del tanto anotado por Mathías Martínez a los 31 minutos. Sin embargo, la efectividad desbordante de Ardil —autor de cinco conquistas— y las apariciones clave de Ramy Saghadani y Miguel Santiso terminaron inclinando la balanza a favor del cuadro marroquí en el tramo decisivo.
El banquillo luqueño, compuesto también por piezas fundamentales como Matías Luraschi, Valentín Benítez, Jhonanny Benítez, Néstor Medina y el portero Yoao Rolón, dejó hasta la última gota de sudor en suelo turco. Lejos de eclipsarse por la caída en la final, la delegación paraguaya retorna con la frente en alto tras sellar un subcampeonato que sitúa al Sportivo Luqueño en la élite global de la disciplina y consolida el enorme trabajo formativo y competitivo de una camada de atletas que no tiene techo.
