Lo que prometía ser una emboscada con moción de censura incluida se ha transformado en un escenario donde el actual presidente logró desarmar el bloque rebelde. A pesar de los ataques frontales encabezados por Aleksander Ceferin (UEFA) y Victor Montagliani (Concacaf), la incapacidad de la oposición para presentar un candidato alternativo de cara a las elecciones de marzo de 2027 deja a Infantino con el camino despejado para consolidar su poder y presentar sus propias reformas de gobernanza.
Caja fuerte millonaria, la repartición de votos y la sombra de un polémico galardón
El punto más candente de la cumbre gira en torno a las descomunales reservas financieras de la FIFA. UEFA y Concacaf presionan para que el organismo distribuya al menos 10 millones de dólares a cada una de las 211 federaciones miembro, una movida que irónicamente termina fortaleciendo la principal arma electoral de Infantino. Con un sistema donde cada país tiene un voto por igual, pequeñas asociaciones como las Islas Turcas y Caicos han recibido más de 20 millones de dólares desde 2016, superando los ingresos asignados a potencias continentales como Brasil o China, garantizando un piso de apoyo indestructible entre las federaciones dependientes del dinero central.
Por si fuera poco, la agenda en Suiza incluye la discusión para otorgar a Estados Unidos la sede del primer Mundial de Clubes Femenino a inicios de 2028, además de la tensión por las explicaciones que deberá ofrecer Infantino sobre el cuestionado Premio FIFA de la Paz. Sometido aún a la amenaza de acciones legales por parte de la UEFA por supuesta administración desleal, el mandamás del balompié global demuestra una vez más que domina los hilos del poder internacional, dejando a sus detractores sin margen para derrocarlo.














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