Durante los primeros 45 minutos, el elenco teutón monopolizó el control del balón con un abrumador 73% de posesión, pero volvió a mostrar una alarmante falta de contundencia frente a la valla rival. Florian Wirtz vio frustrado un frentazo que llevaba destino de red tras rebotar en un propio compañero a los 19 minutos, mientras que el juez Clément Turpin, vía VAR, anuló un tanto a Jonathan Burkardt por una mano previa en el armado de la jugada a los 34, sumado a un disparo desviado del debutante Derry Scherhant sobre el cierre del primer lapso.
Sin respuestas tácticas y contra las cuerdas en la tabla de posiciones
La etapa complementaria fue un absoluto despropósito futbolístico donde los nervios y las imprecisiones sepultaron cualquier intento de reacción. El rendimiento alemán decayó drásticamente y Klopp no encontró respuestas en el banquillo para romper el bloque defensivo heleno, terminando el encuentro en un conformista reparto de puntos que termina beneficiando de lleno al cuadro local.
Con solo dos jornadas por disputarse para el cierre de la fase de grupos, Alemania suma apenas cinco puntos y queda rezagada a tres unidades de Grecia y Países Bajos. El escenario para la cuatro veces campeona del mundo es dramático: ya no depende de sí misma para avanzar a los cuartos de final del torneo continental y queda expuesta a un fracaso prematuro de enorme impacto mediático.














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