El trámite del encuentro no resultó sencillo para el conjunto africano, que debió asimilar la temprana baja por lesión de su atacante Ismael Saibari. Durante el periodo inicial, la escuadra canadiense, conducida por Jesse Marsch, asumió el protagonismo con una propuesta de alta intensidad física, presión asfixiante y un juego vertical que arrinconó por pasajes a la defensa magrebí. El capitán Stephen Eustáquio y el delantero Jonathan David comandaron los intentos del dueño de casa, pero se estrellaron contra la enorme figura del guardameta Yassine Bounou, quien con intervenciones decisivas sostuvo el cero en su valla y aplacó los nervios de un equipo marroquí que se marchó al descanso con cuatro futbolistas amonestados.
La pizarra estratégica y el desequilibrio individual
A la vuelta del entretiempo, el libreto del partido cambió de forma radical gracias a una acción preparada por el seleccionador Mohamed Ouahbi. Apenas a los cinco minutos de la reanudación, tras una ejecución de tiro libre, Achraf Hakimi asistió de manera horizontal a Azzedine Ounahi, quien ensayó un certero disparo desde la frontal del área para quebrar la paridad y asestar un duro impacto psicológico a la estructura norteamericana.
Con la ventaja en el marcador, los Leones del Atlas exhibieron la madurez adquirida en las citas grandes, replegando sus líneas con orden y paciencia para explotar los espacios en ofensiva. Fue en ese escenario donde emergió la calidad individual de Brahim Díaz, el talentoso mediapunta del Real Madrid se transformó en el conductor absoluto de los contragolpes y habilitó con precisión a Ounahi a los 82 minutos para que el mediocampista firmara su doblete personal de la tarde.
Ya en los pasajes de adición, con una escuadra local volcada totalmente al ataque pero carente de claridad, el recién ingresado Soufiane Rahimi aprovechó una nueva gesta individual de Brahim para decretar el definitivo 3-0 en el minuto 98, luego de haber estrellado previamente un remate de cabeza en el poste.
A la espera del cruce en Filadelfia
La histórica participación de Canadá llega a su conclusión en la instancia de los octavos de final, despidiéndose ante su público con una imagen de competitividad absoluta. Por su parte, Marruecos ratifica las credenciales que la llevaron a ser semifinalista en la pasada edición de Catar, consolidando un proceso que sabe sufrir y golpear con precisión quirúrgica.
Con este resultado, el combinado africano se convierte en el primer clasificado a los cuartos de final del certamen ecuménico. La delegación de los Leones del Atlas permanecerá atenta al desarrollo del trascendental compromiso que disputarán este sábado las selecciones de Paraguay y Francia en Filadelfia, puesto que de ese choque de estilos saldrá su próximo rival en la ruta hacia la gloria global.














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