El icónico atacante, recordado por su huella imborrable en la Primera División, fue oficializado recientemente como la incorporación estelar del conjunto albiverde de Arroyos y Esteros, donde se dio el gusto de compartir alineación y vestuario con su hijo, Cisse Ferreira.
Un testarazo letal para asegurar el boleto decisivo
Lejos de tratarse de una simple presencia testimonial, el experimentado artillero pagó la expectativa de la afición con juego y efectividad en el momento de mayor exigencia. En el tramo final del primer tiempo, Ferreira emergió en el área rival para conectar un certero golpe de cabeza que significó el dos a uno parcial, desatando la euforia en las gradas del escenario deportivo.
Aquel tanto de cabeza encarriló el rendimiento colectivo de Manduvirá, que terminó sellando una sólida victoria por 4-2 sobre el terreno de juego. Con este resultado, el elenco verdiblanco aseguró su pasaporte para disputar el choque decisivo por el título de la liga local frente al representativo de Cabo Luciano Locio.
El olfato intacto del máximo artillero azulgrana
La actuación de Virgilio Ferreira en el fútbol del interior reaviva el legado de un futbolista que mantiene su nombre grabado en las páginas doradas de la máxima categoría del país. Quien el pasado veintiocho de enero festejó sus cincuenta y tres años conserva el estatus de ser el máximo goleador en la historia del club Cerro Porteño, registro que ostenta con un total de noventa y seis anotaciones con la camiseta azulgrana.
Con el choque por el campeonato a la vuelta de la esquina en la ciudad de Arroyos y Esteros, el incombustible atacante prepara sus botines para añadir una nueva consagración a su dilatada trayectoria, demostrando que la pasión por el gol no caduca con el paso de los años.














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