El cuadro canario llega a este compromiso con el sabor agridulce de haber igualado 1-1 frente al Sportivo 2 de Mayo en su última presentación en el estadio Río Parapití, buscando hacer valer su condición de local para escalar posiciones. En la vereda de enfrente, la V Azulada transita un momento de máxima tensión tras morder el polvo en un partidazo vibrante por 3-2 ante Olimpia, un tropiezo que dejó al descubierto las grietas defensivas del equipo de Villa Amelia y encendió las alarmas de su cuerpo técnico.
Paternidad en juego y un arbitraje bajo la lupa que amenaza con detonar el ambiente en Campo Grande
Los antecedentes estadísticos en la máxima categoría revelan una rivalidad corta pero sumamente pareja que añade picante al enfrentamiento. En los 7 partidos registrados entre ambos en Primera División, Recoleta ostenta una ligera ventaja con 3 victorias y 14 goles convertidos, frente a los 2 triunfos de Ameliano y sus 11 tantos, completando el historial con 2 empates. El último antecedente directo data del pasado 22 de agosto por la sexta fecha del presente Clausura, ocasión en la cual la V Azulada se impuso con autoridad por 3-1.
Pese a los números previos, el presente futbolístico de ambos planteles es una incógnita y el arbitraje vuelve a ocupar el centro de la escena. La designación de Alipio Colmán como juez principal del compromiso, secundado desde la cabina tecnológica del VAR por el experimentado José Méndez y Milciades Saldívar como AVAR, añade una cuota de extrema suspicacia en un campeonato jaqueado por los polémicos fallos semanales. Con dos equipos heridos y la obligación de ganar para no perder pisada, Campo Grande se prepara para vivir una tarde de infarto donde cualquier error arbitral puede desatar un verdadero escándalo.
