El trámite fue una batalla táctica al límite, marcada por la fricción física, las constantes interrupciones del arbitraje conducido por la ecuatoriana Jennifer Canchingre y los reclamos desde los banquillos. Cuando transcurrían los noventa minutos reglamentarios y el elenco cafetero apostaba al desgaste, apareció Luján Ortiz para conectar la pelota del triunfo y hacer explotar el banco franjeado en el tiempo de adición.
Cali descontrolado en el final y la espera de un posible cruce paraguayo
El agónico tanto de la clasificación caló profundo en la desesperación del conjunto colombiano, que terminó desbordado por los nervios en los minutos finales del tiempo añadido. Entre amonestaciones cruzadas y empujones en el epílogo, las dirigidas por Diego Urán aguantaron la embestida final para consolidar una gesta histórica en tierras ecuatorianas.
Con el boleto a semifinales abrochado y el prestigio internacional asegurado, el Decano aguarda con expectativa a su próximo rival en la ronda de los cuatro mejores. Las franjeadas enfrentarán al vencedor de la llave estelar entre Cruzeiro de Brasil y Libertad, abriendo las puertas a un hipotético y apasionante choque entre equipos paraguayos por un lugar en la gran final de América.














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