El Chanchón, sumido en la duodécima posición con apenas 16 unidades, llega con los ánimos caldeados tras caer por la mínima (1-0) ante Libertad, sumado al reciente y escandaloso cruce verbal protagonizado por su propio entrenador Lucas Barrios contra el periodismo local. En la vereda de enfrente, la Academia respira un clima de máxima tensión con sus 29 puntos en la tabla tras tropezar también por 1-0 frente a Sportivo Trinidense, dejando escapar valiosísimo terreno en la zona de vanguardia y encendiendo las alarmas sobre la solidez de su propuesta futbolística.
Una paternidad histórica centenaria y un arbitraje bajo la lupa que amenaza con detonar el partido
Los registros estadísticos revelan un duelo con aroma a historia pura y dominio tricolor. Desde su primer enfrentamiento oficial allá por el lejano año 1925, Sportivo Luqueño y Nacional contabilizan un total de 234 batallas en la máxima categoría del fútbol paraguayo. La balanza histórica inclina su favoritismo hacia la Academia con 87 victorias y 355 goles convertidos, frente a las 70 alegrías del Auriazul y sus 286 tantos, además de registrarse un total de 77 empates que reflejan la paridad de una rivalidad centenaria.
Pese a los antecedentes favorables al cuadro albo, el presente futbolístico de ambos equipos es una incógnita total y la presión ambiental jugará un papel estelar. La designación de David Ojeda como juez principal del compromiso, secundado desde la cabina del VAR por el experimentado Ulises Mereles, añade un condimento de extrema suspicacia tras las polémicas arbitrales que sacuden fecha a fecha al campeonato. Con dos planteles heridos y la obligación de ganar para no perder el tren, Itauguá se prepara para vivir una noche de alta tensión donde cualquier mínimo error puede desatar un verdadero escándalo.
