El único grito de la jornada llegó a los 50 minutos por intermedio de Marilia Da Cruz, quien capitalizó una de las pocas ventajas concedidas por la retaguardia olimpista para inflar las redes en el estadio Rodrigo Paz Delgado. La anotación encendió las alarmas en el esquema táctico paraguayo, que lejos de encontrar calma para buscar la igualdad, terminó cayendo en la desesperación y acumulando infracciones que condicionaron el desenlace de la eliminatoria.
Expulsión en el peor momento y una batalla final ante un duro rival colombiano por el podio
El descontrol del tramo final sepultó las opciones de remontada para las Decanas. Tras recibir dos tarjetas amarillas en un lapso de 14 minutos, la delantera Pamela Villalba vio la roja a los 73 minutos, dejando a su equipo en inferioridad numérica justo cuando el técnico Urán quemaba las naves con los ingresos de piezas frescas en el frente de ataque. Ni el despliegue físico de Griselda Garay ni la conducción de Mariana Pion alcanzaron para revertir un resultado que deja un sabor profundamente amargo por el desarrollo del juego.
Sin margen para lamentar el tropiezo internacional, la delegación de Para Uno deberá rearmar filas golpeada por las ausencias para disputar el choque por el tercer puesto. El próximo sábado 31 de octubre, Olimpia saltará nuevamente al césped capitalino para medir fuerzas contra Independiente Santa Fe de Colombia, en un duelo de alto voltaje donde el premio consuelo será subirse al podio continental o regresar con las manos vacías tras un desgaste titánico.
