Sin rodeos, el adiestrador del Ciclón dejó en claro que la marginación de Cecilio Domínguez, Juan Iturbe, Abel Luciatti, Cristian Paredes y Robert Piris da Motta no fue una determinación tomada en su libreta táctica, sino una imposición de la alta cúpula dirigencial. Al ser consultado sobre el abrupto corte de los referentes, Costas fue contundente y disparó que cuando la orden viene desde arriba y es institucional, el panorama dentro del vestuario se complica demasiado.
La poda anticipada, el dolor del vestuario y el rol del presidente en el incendio
El director técnico confesó que la planificación inicial era sostener a todo el grupo hasta la finalización del campeonato en diciembre, pero admitió que la racha de resultados negativos aceleró la escobita en el club. El DT no ocultó su malestar emocional por la salida de futbolistas de jerarquía y remarcó que la medida causó un fuerte impacto doloroso dentro del grupo humano, exponiendo la grieta que se generó en medio de la crisis de resultados.
Para intentar apagar el incendio y evitar una rebelión interna, la intervención del titular azulgrana Blas Reguera resultó determinante. Según reveló Costas, la predisposición del presidente de sentarse a conversar cara a cara con cada uno de los integrantes del plantel sirvió para tranquilizar temporalmente las aguas en un vestuario golpeado, aunque la fractura provocada por la purga dirigencial seguirá bajo la mirada atenta del ambiente futbolero.














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