El equipo dirigido por Óscar Villegas llega tras una Eliminatoria sudamericana en la que logró hacerse fuerte en la altura de El Alto, ubicada a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, escenario que convirtió en un verdadero fortín. Esa fortaleza le permitió finalizar en la séptima posición y mantener viva la esperanza mundialista.
Sin grandes figuras internacionales y con una base sustentada en el torneo local, Bolivia apostará a su funcionamiento colectivo para dar el golpe. Llama la atención la ausencia de su goleador histórico, Marcelo Martins Moreno, quien incluso había salido del retiro con la intención de aportar en este proceso.
Moreno Martins no fue convocado y queda fuera del sueño mundialista con Bolivia
Enfrente estará Surinam, que también persigue un sueño inédito: disputar su primer Mundial. Bajo la conducción del neerlandés Henk ten Cate, el conjunto sudamericano —que compite en las clasificatorias de Concacaf— ha nutrido su plantel con jugadores nacidos en Europa y busca dar un paso histórico.
El ganador de este cruce se medirá ante Irak, que aguardará tras atravesar una compleja travesía marcada por dificultades logísticas debido al conflicto en Oriente Medio. El seleccionado asiático, ausente en los Mundiales desde México 1986, tuvo que reunir a sus futbolistas en medio de contratiempos y completar un extenso viaje de más de 25 horas para llegar al minitorneo.
El equipo que logre imponerse en esta instancia se sumará al Grupo I del Mundial 2026, donde ya esperan Francia, Senegal y Noruega.














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