Cada vez falta menos, trabajando duro, fue el mensaje que acompañó con imágenes de su exigente proceso de rehabilitación. El defensor viene arrastrando una dolencia que lo mantuvo fuera de competencia por más de dos meses, un tiempo en el que el Ciclón sintió profundamente su ausencia, especialmente por la proyección y el equilibrio que aporta sobre la banda izquierda.
La expectativa por su vuelta no es para menos. Con Cerro Porteño en plena lucha por revalidar el título del torneo Apertura 2026 y con la exigencia de la Copa Libertadores en marcha, contar con un jugador de la talla de Riveros para la recta final del campeonato sería el refuerzo más importante para el esquema de Ariel Holan. Su jerarquía es indiscutible y su puesta a punto física es hoy una prioridad absoluta para el cuerpo médico del club.
Aunque el proceso ha sido largo debido a que llegó a resentir la zona afectada en un momento dado, la actitud del jugador refleja una mentalidad enfocada en volver al 100%. Para la afición cerrista, el regreso de Blas no solo significa recuperar solidez defensiva, sino también recuperar la garra de un futbolista que marca la diferencia en los momentos decisivos de la temporada.














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