¿Amenaza directa al trono del mito o utopía de vestuario? Richard Ortiz va por su clásico 51 ante Cerro Porteño y acorta distancia con la marca inalcanzable de Éver Hugo Almeida

El superclásico que paralizará al país este fin de semana en ueno La Nueva Olla no solo pondrá en juego tres puntos cruciales en la recta final del torneo, sino también una pulseada histórica que enciende el debate entre la vieja guardia y el hincha contemporáneo. Con su presencia cantada en la alineación titular del Franjeado para enfrentar por última vez en el año a Cerro Porteño, Richard Ortiz estampará su firma en el superclásico número 51 de su carrera. Esta cifra no solo ratifica su condición de referente absoluto del vestuario decano, sino que además lo sitúa en una persecución directa contra el récord más imponente en la historia de los duelos tradicionales.

¿Amenaza directa al trono del mito o utopía de vestuario? Richard Ortiz va por su clásico 51 ante Cerro Porteño y acorta distancia con la marca inalcanzable de Éver Hugo Almeida

El mediocampista de 36 años dejó atrás en las estadísticas a otra leyenda del club como Virginio Cáceres, quien disputó 37 enfrentamientos ante el Ciclón entre 1990 y 2002. Sin embargo, la cúspide de la montaña sigue perteneciendo al mítico exportero multicampeón Éver Hugo Almeida, custodio de la cifra récord de 57 superclásicos disputados entre los años 1973 y 1990, un registro que durante décadas pareció absolutamente inalcanzable para cualquier futbolista moderno.

El factor edad y la exigencia física: el duro camino para destronar a la leyenda

La presencia de Ortiz en Barrio Obrero acortará la brecha a solo seis partidos de distancia respecto a la marca establecida por Almeida. Para lograr la hazaña de igualar o superar el récord de la leyenda viva de Para Uno, el actual capitán franjeado necesitará mantener su vigencia física y contractual en la máxima categoría al menos por un año y medio más. La hazaña resulta sumamente compleja considerando la exigencia del fútbol actual y el antecedente de Almeida, quien estiró su trayectoria en los arcos hasta los 42 años de edad.

La sola posibilidad de que Richard Ortiz alcance la línea de los 57 superclásicos genera división de opiniones entre los fanáticos del fútbol paraguayo. Mientras una fracción del pueblo olimpista celebra la continuidad y el liderazgo del capitán como un pilar fundamental dentro de la cancha, los detractores cuestionan si el físico del volante resistirá el desgaste de la alta competencia para sostenerse como titular indiscutido en las próximas temporadas. Lo cierto es que el domingo en La Nueva Olla, Ortiz escribirá otro capítulo en su idilio con los clásicos, sabiendo que la sombra del gran Éver Hugo Almeida está cada vez más cerca.

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