En entrevistas concedidas a Diario Cristiano, tres de los líderes más influyentes del sector —Gerardo Irías, presidente de la Confraternidad Evangélica de Honduras (CEH); Mario Banegas, presidente de la Asociación de Pastores de Tegucigalpa; y el pastor Roy Santos, del Ministerio Manantial de la Mies— coincidieron en un diagnóstico común: la Iglesia votó masivamente, se organizó como nunca y dejó una huella directa en la tendencia ajustada que hoy mantiene al país en vilo.
Para Irías, la jornada electoral representó un triunfo espiritual. Afirmó que cerca del 90% de los templos cerraron sus puertas para priorizar el voto temprano, en una estrategia coordinada durante semanas. “La Iglesia jugó uno de los papeles más importantes como nunca en la historia. En este momento ya ganamos porque el propósito era que Honduras fuera libre de una izquierda”, aseguró.
El dirigente sostuvo que los resultados preliminares reflejan esa participación masiva y que cualquiera de los dos candidatos finalistas representa un escenario aceptable bajo dos condiciones: respeto a la libertad religiosa y preservación de los valores bíblicos como guía moral de la nación.
Consultado por la influencia de actores externos —como el apoyo público del expresidente Donald Trump a uno de los aspirantes—, Irías fue tajante: “La Iglesia estaba segura, no tenía ni una mija de duda. Los mensajes internacionales solo inyectan esperanza; no determinan nuestro voto”.
ORACIÓN, VIGILANCIA Y 36.000 COLABORADORES
Mario Banegas resaltó otro componente: la preparación espiritual previa. “Entendimos que era una lucha espiritual muy fuerte”, relató. Según indicó, cientos de congregaciones realizaron vigilias y ayunos desde la madrugada, activando redes de apoyo para garantizar la participación ciudadana.
La estructura logística también impresionó por su dimensión: alrededor de 36.000 colaboradores evangélicos fueron desplegados en centros de votación, combinando acreditaciones oficiales con observadores voluntarios. “Mandamos un llamado claro: cerrar las iglesias y salir tempranito a votar. El 90% respondió”, afirmó Banegas, quien estima que la comunidad evangélica representa cerca de 2,3 millones de votantes.
“DIOS INTERVINO PARA RESCATAR A HONDURAS”
El pastor Roy Santos, una de las voces más escuchadas del cristianismo evangélico hondureño, ofreció una lectura aún más contundente. A su juicio, lo ocurrido no fue simplemente un proceso electoral competido, sino una intervención sobrenatural que revirtió un rumbo adverso para el país.
Santos afirmó que Honduras estaba atrapada en una “maniobra perversa” de sectores de izquierda desde 2021, y que los errores “espirituales” del gobierno saliente habrían provocado un juicio divino reflejado en las urnas. “Lo que vemos es la gran obra de la mano de Dios salvando a Honduras de las garras malignas del comunismo”, declaró.
UN NUEVO PROTAGONISMO
Pese a que el desenlace electoral aún es incierto, los líderes evangélicos mantienen un mensaje común de prudencia y reconciliación. Irías anticipó que, una vez proclamado el próximo presidente, la Iglesia buscará bendecirlo públicamente, “como hicimos con ambos candidatos antes de las elecciones”. Banegas pidió que el candidato derrotado “levante la mano al vencedor por la democracia, por la paz del país”.
Más allá de quién resulte ganador, la dirigencia evangélica considera que la jornada ya dejó un hito histórico: la fe salió de los templos, ganó la calle y se instaló en el centro del proceso democrático hondureño. En ese cruce entre convicción espiritual y ciudadanía activa, aseguran, se jugó buena parte del destino del país. El Consejo Nacional Electoral tiene por ley hasta 30 días para emitir el resultado oficial.














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