En diálogo con RCC Radio, el pastor Esteban Wiens expuso el alcance del trabajo realizado: evacuación de muebles, entrega de más de un millar de kits de víveres, asistencia en comedores diarios y acompañamiento emocional en los barrios más vulnerables de Ciudad del Este, Presidente Franco y Hernandarias.
La cuenca del río Paraná y los cauces locales atraviesan semanas críticas en el departamento de Alto Paraná. De acuerdo con el diagnóstico presentado en RCC Radio por el pastor Esteban Wiens —referente de la iglesia Centro Familiar de Adoración (CFA/CFC) y de la Fundación Centro para la Familia—, los estragos de la crecida impactan de forma directa en la estructura social de la región.

Hasta el momento, la cuantificación de las inundaciones registra cifras alarmantes: más de 400 familias con viviendas completamente bajo agua en Ciudad del Este, cerca de 100 familias afectadas en Hernandarias y un estimado de 300 en Presidente Franco. A pesar de que la semana registró una breve tregua de tres días sin lluvia, las intensas precipitaciones de las últimas horas han reactivado la alerta. La cota de agua, que se situaba en 222 metros, podría alcanzar los 230 metros en las próximas semanas, prolongando el estado de emergencia posiblemente hasta febrero del próximo año.
DEL ESFUERZO FÍSICO A LA SEGURIDAD ALIMENTARIA
Ante la dimensión de la crisis, las instituciones públicas han mostrado signos de saturación en sus recursos operativos. Frente a este escenario, la respuesta de la comunidad evangélica se ha manifestado a través de diferentes frentes de acción inmediata:
Evacuación y esfuerzo físico: Integrantes del movimiento Legendarios han trabajado de forma ininterrumpida durante casi tres semanas en los barrios más golpeados, como el barrio San Rafael de Ciudad del Este. Los voluntarios asumen el traslado de heladeras, sofás, electrodomésticos y pertenencias personales de las familias cuyas casas han quedado sumergidas hasta el techo, cubriendo de forma gratuita los costos de combustible, tiempo y logística.
Distribución de kits y comedores comunitarios: A la par del apoyo logístico, la iglesia ha distribuido 500 kits de alimentos no perecederos y se encuentra preparando un segundo lote de otros 500 kits para entregarse a inicios de la próxima semana. Asimismo, la Fundación Centro para la Familia mantiene en funcionamiento 4 comedores comunitarios. En sectores críticos como el asentamiento Atilio 2, se suministra de forma diaria desayuno, almuerzo y una cena temprana antes del anochecer para garantizar la alimentación de cerca de 100 personas que permanecen en el área de desastre.
Insumos de higiene y salud: Respondiendo a solicitudes de coordinación con el gobierno local, la organización provee elementos para la higiene personal, kits de aseo, indumentaria para niños y adultos mayores, y atención primaria de la salud.
CONTENCIÓN ESPIRITUAL Y LA «INCERTIDUMBRE DEL FUTURO»
Más allá del soporte material, Wiens hizo hincapié en el impacto emocional y psicológico que genera perder el hogar y los bienes materiales acumulados durante años. Muchas familias expresan su profunda preocupación sobre cómo afrontarán los festejos de fin de año, la Navidad o el reinicio de las actividades lectivas.
«Muchos niños sonríen cuando se les entrega un juguete, una galletita o un alfajor en medio del barro. La iglesia está llamada a ser luz en medio de un momento de oscuridad. Cuando las personas ven su panorama incierto, el rol del cristiano es salir de las cuatro paredes con recursos propios y llevar un mensaje real de esperanza, misericordia y amor al prójimo», concluyó el líder religioso.














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